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TESIS DE ACCESO

II

CUERPO TEÓRICO

2

Sumario de la Defensa (2ª Parte)

Presentación detallada de las Pruebas

El Anciano y Yo

7
LA PUERTA DEL TEMPLO

7.1. ESPAÑA Y EL APOCALIPSIS

    Ahora, el Anciano me condujo al mapa de España, «la piel de toro», y me dijo:

         «—Entre el gran número de nombres que se cruzaron Yhavé y Abrám, se rebelaban España y el año 1936; así se cumplía lo que también anunció Jesús: «... “...18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella...”...» (Mc.16, 18). Consideremos el número 20 que es el puño cerrado y el 30, el brazo extendido; ¿Qué ocurrió en ese país entre dos bandos contrincantes? Que unos eran de izquierdas y los otros de derechas; estos últimos se decían los guardianes de la Cristiandad y se tenían por luchadores de Dios y de España, mientras el otro bando, el de izquierdas o republicano, luchaba contra lo que denominaban fascismo y por los derechos del trabajador. Curiosamente, ambos bandos se saludaban de dos formas bien distintas: la derecha, con el brazo extendido y la palma abierta y la izquierda con el puño cerrado. Los republicanos de raíz comunista y anarquista, atacaron aquellos sectores de la iglesia que les resultaban especialmente antagónicos y proclives a Franco y sus huestes, quemando iglesias y conventos, y ejecutando religiosos. Los de derecha o nacionales, que así es como se hacían llamar, asesinaron en nombre de Dios y de España a cuantos se cruzaban en su camino, ya fueran convictos o sospechosos republicanos. Era la guerra y corrían ríos de sangre por doquier. Ya lo había dicho Jesús: «... “...12 Y entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán...”...» (Mc.13, 12). Esta profecía se estaba cumpliendo ya en España, y se iba a repetir algo más tarde en todo el mundo con la Segunda Guerra Mundial. Mares y ríos se llenarían de sangre y cadáveres, llovería fuego del cielo y los judíos serían llevados como ovejas al matadero. Pero la Bestia o Hitler, no llegaría a entrar en España, pues afortunadamente, debió considerar más rentables otras estrategias que la de ocupar una península ya demasiado esquilmada por los Jinetes del Apocalipsis; suceso que ya anunciara Yhavé a Abrám, pero en clave, para que nadie pudiera acceder a su significado y los hechos sucedieran como estaba previsto.»

         Cuando el Anciano partió, la puerta del templo quedó abierta definitivamente para que pudiera entrar en los Arcanos, sin que nada ni nadie me lo impidiera: El Guardián del Tesoro me había entregado el gran secreto. Comprendo que, llegado a este punto, mi relato pueda resultar difícil de creer, y me atrevería a decir incluso que imposible para muchos, pero es lo que ocurrió; me sucedió, y debo contarlo. Es muy probable que la mente normal del hombre de la calle, lo tome como un cuento o elucubración de un lunático; sea como fuere, correré el riesgo porque estoy preparado para ello; de hecho, me sentiré feliz con que tan solo unos pocos de entre los lectores se sirvan de mi historia a modo de reflexión, para pensar en ella concediéndome una pequeña porción de credibilidad.

         Lo cierto es que la dimensión en que yo vivía era desconocida para el hombre normal. Estaba moviéndome en un mundo tan extraordinario, tan cargado de sombras y de luces, que albergaba por momentos sentimientos aparentemente tan dispares como el de un niño que descubre el mundo y un viejo que lo conoce ya todo; solo explicables desde aquel extraño nivel que me acogía y toleraba. Pero, nuevamente, me quedé solo en el templo y comencé a mirar curiosamente a mi alrededor; todas las figuras me miraban, y en los muros se destacaba aquella frase: «... “...46 Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí porque él escribió de mí...”...» (Jn.5, 46). Yo sabía que Jesús también dijo esas palabras, así que tuve que remitirme a la Biblia para ver si hallaba algo sobre el particular. No tardé mucho en lograr mi objetivo, y por fin, descubría la distribución de las tribus de Israel.

7.2. ORDEN DE LAS TRIBUS

         Yhavé dijo a Moisés y Aarón:

         «...2 “Los israelitas acamparán cada uno bajo su bandera, bajo las enseñas de sus casas paternas, alrededor de la Tienda del Encuentro, a cierta distancia. 3 Acamparán al este, hacia la salida del sol: La bandera del campamento de Judá...

         ...10Al sur estará la bandera de Rubén...

         ...18Al oeste estará la bandera de Efraín...

         ...25Al norte acampará la bandera de Dan...”...» (Nm. 2, 1-2).

Dicha frase me dejó algo confuso, pues la referencia a guiones y enseñas me cogía absolutamente desprevenido; era la primera vez que me encontraba con algo semejante, y desconocía por completo su simbolismo. Más tarde, mientras observaba una estatua de Moisés, encontré la solución, pues a un lado de la misma había un gran escudo de piedra en cuyo centro aparecían gravados varios símbolos: dos triángulos entrelazados (uno de oro y el otro de plata), y una cruz; alrededor de todo el escudo se ordenaban en forma de corona, doce círculos concéntricos conteniendo un signo del Zodíaco cada uno, además de una reseña con el nombre de los Hijos de Jacob o Abraham (Brahama), salidos de su muslo; el escudo mostraba así mismo, los cuatro elementos, y los cuatro puntos cardinales de que está formado el Universo.

         Ya tenía por fín, perfectamente ordenados, los secretos de los Arcanos; y esto me serviría de guía para discernir lo falso de lo verdadero, lo aparente de lo real, el ensueño oscuro de la ignorancia, del ensueño feliz del conocimiento...

         Por eso me advirtió el Anciano que cuando tuviera en mis manos El secreto de los Arcanos, debería explicar el origen de dicho conocimiento, comunicándolo como claves que abren todas las puertas del Laberinto. Para ello, me dijo señalando el gran escudo que se guardaba en el Templo de Yhavé, escudo que había portado el gigante Goliath, muerto por el rey David, mi trabajo consistiría en ordenar todas las pizas de aquel, pues sus símbolos formaban una pirámide contenedora de todos los secretos del universo.

         Su consejo fue que intentara poner cada una de estas piezas en su sitio original, porque solo entonces podría entrar y salir del Templo a voluntad, libremente, cuando así lo deseara.Veamos las correspondencias de todo ello en el cuadro siguiente:

CORRESPONDENCIAS EN EL ESCUDO DE MOISÉS
Cardinal Grado Elemento Constelación Símbolo Casa H. Jacob L. Hebrea Grafía Jeroglífico
Norte 0 - 30 Tierra Capricornio Y 10 Dan 10ª. Iod י El Índice
  30 - 60 Fuego Sagitario X 9 Aser 9ª. Teth ט La Serpiente
  60 - 90 Agua Escorpión W 8 Neftalí 8ª. Cheth ת Un Campo
Este 90 - 120 Aire Libra V 7 Judá 7ª. Zain ז La Flecha
  120 - 150 Tierra Virgo U 6 Isacar 6ª. Vau ו El Ojo y el Oído
  150 - 180 Fuego Leo T 5 Zabulón 5ª. He ח El Aliento
Sur 180 - 210 Agua Cáncer S 4 Rubén 4ª. Daleth ד El Seno
  210 - 240 Aire Géminis R 3 Simeón 3ª. Ghimel ג La Mano que aprieta
  240 - 270 Tierra Tauro Q 2 Gad 2ª. Beht ב La Boca
Oeste 270 - 300 Fuego Aries P 1 Efraim 1ª. Aleph א El Hombre
  300 - 330 Agua Piscis [ 12 Manasés 12ª. Lamed ל El Brazo extendido
  330 - 360 Aire Acuario Z 11 Benjamín 11ª. Kaph כ El Puño cerrado

Terminado ésto, me llevó a otra cámara: La Casa de los Misterios Ocultos.

7.3. LA CASA DE LOS MISTERIOS OCULTOS

         Una vez allí, el anciano se me presentó de pronto y me dijo:

         «Todo lo que aquí ves es el reflejo de la tierra de los hombres, todo está en esa tierra. Sin embargo, ellos no entenderían nada de lo que contemplas; por eso, enseñarás únicamente a aquellos que yo te haga saber. Y para ello, debes copiar estos símbolos y jeroglíficos, que serán descifrados en su momento por quienes yo te designe. El tiempo está ya cercano, pues el reloj a comenzado a moverse a partir de ahora, 1986 está en marcha, pero habrán de pasar dos años para que se abran las puertas del templo. En el año 1988 el prodigio aparecerá.»

         Tras este nuevo mensaje volví a quedarme solo, pero esta vez, había en lo más profundo de mí un poderoso sentimiento que me animaba, pues me hacía saber que este Anciano ya no se separaría de mí. Observé los dibujos y objetos de aquella hermosa sala donde reconocí la estatua de Moisés que se erguía grandiosa, mostrando a sus pies el gran escudo con los símbolos y nombres cuya ordenación me pidió el anciano y que yo creía ya realizada como expliqué en el apartado anterior. Sin embargo, mi estimación de humano de nada servía allí; el trabajo estaba ciertamente inconcluso, y así me lo hizo ver el anciano, instándome a tomarle como guía para poder colocar cada cosa en su lugar y extraer el secreto de lo oculto.

         A partir de este momento, me dediqué a observar detenidamente, y mis ojos recayeron en unas pinturas de personajes vestidos a la usanza egipcia, como en los tiempos de los faraones. Cada una de estas figuras tenía un número, un nombre y un símbolo astrológico. Junto a ellas y en un rincón, había una piedra cúbica semejante a un dado del Juego del Parchís; pero lo que realmente atrajo mi atención, fue el escrito que resaltaba sobre la piedra y que rezaba así: «¿Adivinas quien soy?». Calculé que podía tener 1m3 de volumen, por lo que solo gente de excepcional estatura (gigantes), hubieran podido manejarla como lo que verdaderamente era: un dado.

         De pronto, la relación entre el escudo y el dado se hizo meridianamente clara en mi mente; ¡no podía ser de otra manera!; ¡aquel era el Escudo de Goliath!; y éste, ¿qué si no un gigante? Esta era sin duda la respuesta. Volví hacia el dado para concentrarme en su pregunta y vi que tenía un 6 en su cara superior, el 3 en su cara frontal respecto a mí, el 2 en su cara lateral derecha, el 4 en su cara lateral izquierda y el 5 en su parte posterior; por lo tanto, el número oculto era el 1...

         Todo parecía indicar que había hallado una primera pista. A continuación dirigí nuevamente mi atención al Escudo de Moisés o de Goliath; pero mientras lo observaba, no dejaba de rondarme el número 1 por mi cabeza, a la vez que me embargaba un sentimiento extremadamente sutil, de que algo fugaz e inaccesible se me estaba escapando sin que pudiera evitarlo. Fue cuestión de unas décimas de segundo; una chispa en el entendimiento me hizo elevar los ojos hacia el muro, y entonces supe lo que era.

         «En aquella superficie, decenas de figuras de bellos colores, ¡parecían haber cobrado vida súbitamente! ¡y eran las figuras del Tarot! A penas podía dar crédito a mis ojos, y todavía no me explico como pude contarlas y percatarme de que faltaba una sola figura. Ciertamente, había 77 arcanos que me hicieron recordar inmediatamente a los 77 ancianos de la Biblia y el carácter cabalístico de este número. Número que representa La Desorientación, aunque esta vez por breves instantes, ya que mis ojos, cual si estuvieran dotados de voluntad independiente, volaron otra vez al dado con el que empecé a contar y sumar: 6, 3, 4, 2, 5...y ese 1 fantasma; el resultado fue 21, y esta era una clave que el dado me daba, pues correspondía el número de la figura del Tarot que faltaba, El Loco.

         Había descubierto que la piedra, el dado, era mucho más que un simple instrumento del juego, porque su función consistía en despertar toda clase de sugerencias en la mente humana. En definitiva, se trataba de la llave que habría el subconsciente, un inmenso almacén donde se guardan todos los secretos del universo, que el hombre solo utiliza en contadas ocasiones y bajo determinadas circunstancias. Así, un patrimonio que la humanidad desprecia, únicamente porque ha perdido la facultad de acceder a él, se desbloqueaba de pronto para mí. Y sin poder evitarlo, casi de una manera automática, pensé en el conocido Juego de la Oca con sus trampas tendidas a través del laberinto cuya salida solo encontraban los que conseguían unir suerte y prudencia; mientras los otros, la inmensa mayoría, quedaban engullidos en el definitivamente.

         Tal vez por eso, este dado que ahora tengo ante mí, fuera utilizado hace miles de años por seres mucho más grandes que nosotros ...Y esta hipótesis suponía entrar de lleno en las leyendas de gigantes que habitaron la tierra durante épocas prehistóricas perdidas, en la noche de los tiempos. Así, un pasaje Bíblico de la historia de Moisés, muestra con elocuencia el tamaño de Yhavé: «...21 Luego dijo Yahveh: “Mira, hay un lugar junto a mí; tú te colocarás sobre la peña. 22 Y al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado 23 Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver.”...» (Ex. 33, 19-23)

         Tapar con la mano a un hombre, viene a significar que Yhavé era poco menos que inmenso, y si bien no es cuestión aquí de equiparar a Dios con los gigantes, si cabe pensar que otros seres mucho más grandes que el hombre actual, pudieron habitar la tierra en el pasado. Desde luego que en tiempos de Moisés, existieron esos seres venidos de no se sabe donde, pero cuya huella registran los libros sagrados. Moisés conoció su existencia, cuando tras enviar exploradores a cierto territorio, éstos regresaron contando que habían visto ciudades cuyas murallas hacían parecer hormigas a los hombres.Y hubo quien trajo racimos de uvas que precisaban cuatro hombres extremadamente fuertes para ser transportados. Parece ser pues, de conceder crédito a la letra sagrada, que los gigantes no fueron del todo un mito.

         El lector sabrá disculpar, sin duda, esta divagación. Sin embargo, está justificada en cierta medida, puesto que constituye una especie de nexo de unión con el obstáculo siguiente.

         Retrocedí hasta el Escudo de Goliath —así lo llamaremos en adelante— y recordé las palabras de mi anciano, cuando me dijo que todo era un Laberinto que estaba contenido en la Pirámide, la cual era a su vez un Escudo con los símbolos en desorden. Tratando de aclarar la situación, saqué un cuadernillo y un lápiz, y comencé a dibujar una pirámide; tenía ante mí los nombres del escudo, que eran los nombres de las Tribus de Israel mezclados sin un orden aparente; y contaba también con el número oculto que me había dado el dado. La interrogante estaba ahí: ¿Cual elegir? Tendría que hacer lo mismo que Moisés, es decir, un sorteo para decidir que tribu debería salir a combatir contra los filisteos. La suerte o la desgracia designó a la de Judá.

7.4. EL SECRETO DEL ESCUDO DE GOLIATH Y EL ENIGMA DE LA PIRÁMIDE

         Coloqué a la tribu elegida en el dibujo de la Pirámide. Y como en el escudo había también un símbolo astrológico para cada tribu, siendo la correspondiente a Judá el de Libra, puede comprobar que este signo estaba situado dentro del Zodíaco en el punto cardinal fijo del Este y obtener así el emplazamiento lógico de la citada tribu en la pirámide; su número era por tanto el 7, y el elemento que lo representaba el aire. Una vez situadas estas referencias en la figura, el resto fue fácil, pues conocía que los elementos y los números, así como sus símbolos respectivos, tienen sus complementarios del mismo elemento. De este modo, emplacé en el lado opuesto, en el Oeste, otro signo de aire, es decir, Géminis, con su número 3 y su Tribu de Simeón. A continuación me dirigí a la cúspide de la Pirámide, de orientación Norte, donde situé el tercer símbolo de aire, Acuario, cuyo número es el 11 y la Tribu de Benjamín.

         Al observar el dibujo pude reconocer el perfecto triángulo que formaban los tres signos, y antes de continuar, sume los tres números: ¡Ventiuno! ¡Otra vez la suma del dado y la figura del Tarot, ausente. Era la garantía de estar en el camino correcto, y la confirmación nuevamente, de que todo dependía de los números. Entonces, se me ocurrió separar el número 12, el total de las Tribus de Israel, y el 6 ,los lados del dado, para sumarlos, con lo que obtuve la cifra 18; fuí con ella al Tarot Gigante y encontré que correspondía al Crepúsculo, una luna y el sol detrás.

         Ahora que contaba ya con los tres puntos cardinales cubiertos, me quedaba el cuarto, el Sur elemento agua,. Me disponía a completar la última cara de la pirámide, la que guardaba el secreto del Escudo de Goliath. Siguiendo el mismo procedimiento anterior, fui uniendo el signo de Cáncer número 4 y Tribu de Rubén, con el lado izquierdo donde se hallaba Escorpio, número 8 y Tribu de Neftalí, y ambos a su vez con Piscis, número 12 y Tribu de Manasés. Así obtenía el Triángulo de Agua, que sumadas sus tres caras me daba el número 24, siendo la figura correspondiente, la Tejedora, que significa el fin de un trabajo o el tiempo.

         Bueno, había concluido con la ordenación de los símbolos, y ahora me quedaba desvelar su significado, el mensaje de la pirámide. Pero antes debía realizar una cosa que tenía pendiente, algo extremadamente importante, colocar el resto de las figuras. Para ello recurrí a la numerología y sumé las doce casas del Zodíaco: 78. Esto dejaba probada fuera de toda duda, la estrecha relación existente entre el Zodíaco, el Escudo de Goliath, las figuras del Tarot y el Dado.

         Veamos la representación de esta magna Carta Astrológica:

         Pero, ¿Qué mensaje se ocultaba en cada una de las cuatro caras de la Pirámide situada en el centro de dicho Escudo? Comencé a descubrirlo por la Cara Norte para descubrirlo.

7.5. NORTE: EL ESPÍRITU DEL FUEGO

         Por el lado Norte, en la primera cara de la Pirámide, esta la entrada que lleva al tesoro; la guarda el Diablo o Tifón y sus claves están en tres lenguajes: a) El Lenguaje de los Dioses; b) El Lenguaje Religioso; y c) El Lenguaje del Pueblo. Si el hombre no aprende estos tres lenguajes, no será capaz de responder a las preguntas que le plantee el guardián del tesoro, que le negará la entrada.

         Jesús fue el único que enseñó las claves a los hombres, con el objeto de que pudieran tener acceso al tesoro. Pero el orgullo humano rechazó su enseñanza, y prefirieron de hecho, adorar a la muerte como realidad fatalista e invisible de su existencia y razón de ser. Los adalides de esta filosofía se ven plasmados en el dios Marte, cuyos ejércitos asolan la tierra desde el principio de los tiempos. Por eso la guerra y sus secuelas de hambre y enfermedades se han enseñoreado del recinto humano, y no parece que estén muy dispuestos a ceder terreno. De ahí la pregunta de Jesús: «...“...43 ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi Palabra...”...» (Jn. 8, 43). Pero muy pocos le escucharon...

         Si recordamos los números del Triángulo de Fuego, tenemos:

7.5.1. Casa nº 1: Aries

         Según la Ciencia Astrológica: «Primer signo del Zodíaco, de 30 grados de longitud, que el sol recorre aparentemente al comenzar la primavera; su nombre en castellano es el Carnero». Pero dicho movimiento aparente del Sol, que en realidad es el movimiento del planeta Tierra en su periplo zodiacal alrededor del éste, esta sujeto a un retraso anual al que los astrónomos llaman la precesión de los equinoccios, y los astrólogos científicos Ayanamsa. Por eso actualmente, después de 2000 años, el Sol se encuentra frente a la constelación de Piscis durante el equinoccio de primavera, 21-22 de Marzo, y aparece frente a la constelación de Aries entre el 18 de Abril y el 19 de Mayo aproximadamente.

         Su significado mitológico sería el siguiente: «El Carnero de Eridu; en los primeros tiempos de los sumerios, mucho antes de la restauración de la primera dinastía babilónica existían varias listas de dioses, y hacia la mitad del tercer milenio a. J.C..., posiblemente en Uruc, se estableció una lista común. Se basaba en el orden general del panteón babilónico y asirio. Ea el carnero».

         Seguidamente busqué en el diccionario el significado de la palabra Ea: «...uno de los dioses de la suprema triada en el sistema teológico de los sacerdotes babilónicos". Era ni más ni menos, el dios de las aguas, donador de artes y ciencias, sanador de los enfermos, y según cierta versión, creador del género humano. De todas formas, fue la deidad principal de la antigua Eridu».

         Añadamos más datos de la geografía antigua: «Capital de la Cólquida, fundada por Ectes, cerca de Ponto Exino (Hoy Mar Muerto), en la desembocadura del Faso, allí donde la fábula sitúa los accidentes relativos al mito de Medas, de Circa y de los Argonautas"; y también: "...Tsala de Cólquida, en la desembocadura del Faso, morada de la hechicera Circe, según Homero.» Si buscamos en la geografía actual, nos encontramos con la siguiente sorpresa: «...Ea, provincia de Bizkaia, en el departamenteo judicial de Guernica, en la costa del Cantábrico.»

         Antes de continuar, rogaré al lector que me perdone una vez más por estos incisos que pueden resultar algo pesados, pero todos estos datos son necesarios para darle a este libro toda la rigurosidad y sentido que merece. Así podremos ensamblar aspectos de mi trabajo, de modo semejante a como lo hacen ciertos materiales para facilitar la obra a realizar. Y al hilo de lo expuesto, las palabras de Jesús, no pueden ser más oportunas: «...“...25 Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios, y se las has revelado a pequeñuelos....”...» (Mt. 11, 25). Es una clara alusión al mundo etéreo y diáfano de la imaginación infantil, campo abonado para la fantasía y la ilusión, para la clarividencia sencilla que conduce a la felicidad

         Retomando lo referente a Marte, dios de la guerra, conviene que sepamos que fue venerado desde la antiguedad por los pueblos de la Italia Central, asignándosele apelativos diversos como, Mars, Maurrs, Marspiter, que fueron asimilados más tarde al Ares griego. En Roma, es el indiscutible señor de la guerra, y sus esencias divinas actuaban en toda confrontación humana. Pero es de destacar lo sorprendente de su carácter, al aparecer también como representante de lo rústico y presidir la vegetación. Téngase a modo de ejemplo, las ceremonias de sus doce sacerdotes, ejecutando danzas guerreras, y entonando canciones a fin de solicitar las protección de sus campos y labores; era una extraña danza que se realizaba con escudos hechos según el modelo de otro divino «caído del cielo».

         Además de todo ello se le atribuyen también a Marte, el ser guía de los jóvenes que emigran a las ciudades sabinas; llamábase a esta costumbre «...sacrus», es decir, primavera sagrada, y a veces eran los propios animales sagrados de este dios los encargados de guiar a los viajeros. Todo lo cual hace que se le considere como padre de Rómulo y Remo, que fueron amamantados por una loba que el dios había enviado. La madre de los mellizos fue, según la misma leyenda, Rea.

         Si recurrimos nuevamente a la mitología, nos encontramos a Marte como hijo de Juno y Júpiter, o bien tan solo de Juno, concebido por ésta, gracias a una flor mágica proporcionada por Elora.

         Desde la Astronomía, las características de Marte son de sobra conocidas: planeta del sistema solar cuya distancia al sol es una vez y media la de la tierra, siendo su diámetro la mitad del de ésta.

         En cuanto a los Alquimistas y químicos antiguos, lo asociaban con el metal hierro.

         Volviendo a las correspondencias del Zodíaco y las Tribus, Efraím era la tribu representante de Marte y Ares. Pero ¿Quién era este personaje? Sumergiéndome otra vez en los diccionarios bíblicos, hallé la siguiente definición:

         «Hijo de José y Asenat. Fundador de la tribu de su nombre, establecida en el centro de Jordania Occidental. Su Importancia llegó a ser tan grande que el nombre de Efraim fue utilizado como sinónimo de Israel (Gén. 48,13-22); y en la selva de Efraím fue muerto Absalón (II Sam.18, 6-15)»

7.5.2. Casa nº 5: Leo

         Este es el nombre científico latino con el que se designa, tanto a la constelación zodiacal del león, como a su signo astrológico correspondiente.

         Según la Ciencia Astrológica, es el quinto signo del Zodíaco que abarca desde el grado 120 al 150 y es atravesado por el Sol teniendo en cuenta la Precesión, entre el 21 de Agosto y el 21 de Septiembre aproximadamente. Los astrólogos sitúan en esta constelación la casa del Sol, y si recordamos, nuestro Sol siempre ha sido tomado como un sol de vida. La tribu correspondiente a este signo es la de Zabulón, sexto hijo de Jacob y de Lía, cuya tribu se estableció en una fértil región del país de Galilea, en la llanura de Yisrael.

7.5.3. Casa nº 9: Sagitario

         Su nombre es también proveniente del latín sagittarius, es decir, saetero combatiente que pelea con arco y saeta.

         Según la Ciencia Astrológica, es la novena constelación que el Sol recorre en la actualidad aproximadamente entre el 20 de Diciembre y el 20 de Enero, al comienzo del Invierno. Esta constelación que debió coincidir en otro tiempo con el signo zodiacal de dicho nombre, se encuentra en la actualidad delante del mismo y un poco hacia el Oriente, a consecuencia de dicho movimiento retrógrado de los Equinoccios o Precesión de los equinoccios.

         Es posible que mucha gente no pueda, o simplemente no quiera entender esto; sin embargo es tan cierto como que algún día el hombre llegará incluso a demostrar que existe otra dimensión, y que en ella reside la Verdad. Por el momento, los humanos somos demasiado soberbios y tenemos el ego tan inflado que nos es imposible aceptar dicha realidad. Después de todo, ¿Qué sería de nosotros si admitiéramos que nuestros cuerpos son máquinas programadas con libre albedrío?; ¿pero en definitiva máquinas?

         Está limitada por las de Capricornio, Aguila, Escudo, Serpiente, Eridano, Escorpio, y Corona Astral. Dentro de sus límites se hallan varias nebulosas notables, como la señalada con el número 8 del catálogo de Messier, visible a simple vista, con la referencia M-17 y de nombre Omega. Además, es en esta constelación de estrellas designada como Sagitario, donde se supone está el centro de nuestra galaxia.

         La tribu de Israel que se asignó a Sagitario, fue la de Aser, octavo hijo de Jacob, cuyo significado en hebreo es 'bienaventurado'; y ocupaba la franja más fértil de la costa, entre el Carmelo y la Fenicia.

         Hasta aquí tenía cubierta la información sobre los tres símbolos de fuego, pero me faltaba colocar en orden los tres dentro del triángulo. La suma total era 15, cifra que corresponde a una figura de la Sala de los Misterios Ocultos; la de una mujer semidesnuda cuyo rostro se hallaba cubierto por una cara de carnero y llevaba a sus pies la siguiente inscripción: La Pasión. En el Tarot de los adivinadores del porvenir, este personaje está disfrazado, al igual que casi todos los demás símbolos de este arte; e incluso, ocurre lo mismo en el Tarot Egipcio.

         La razón de dicho enmascaramiento no es otra que la de ser participantes del carnaval del mundo, y de no estar en el conocimiento de sus claves es imposible utilizarlo.

7.6. EL SECRETO QUE GUARDA EL NÚMERO 15

         Un vez hallada la suma de los tres símbolos, me correspondía buscar sus claves más recónditas. Como ya he mencionado anteriormente, su nombre era La Pasión. Aquí había una clara relación con Jesús de Nazaret, dado que la religión católica es la única que habla de la «Pasión» de Jesús. Esto en sí ya era un dato, pero debía investigar su autencticidad; para ello me serví de la obra de Bucheli (1991: 54) El Poder oculto de los números, y el Alfabeto Hebreo, que me suministró la letra S de nombre Samech y cuyo jeroglífico es La Serpiente. Además, esta letra hebrea era la primera clave que aparecía en la Biblia, ya que fue la serpiente quien tentó a nuestros primeros padres en el Génesis.

         Desde luego, el número 15 ofrecía varías claves y debería elegir con mucho tino, puesto que de mediar error, aún el más pequeño, me sería imposible salir de la sala de los misterios, y continuar adelante en estas condiciones, sería ya impensable. Esta es la imagen del Arcano 15, en sus tres versiones evolutivas (la primera y la última son equivalentes) y la descripción que se hace del mismo en la citada obra de Buchelli:

         «ARCANO XV, TIFÓN-BAFOMETO

         Esta lámina significa fuerza mayor, destino, misterio, magia negra, atracciones secretas.

         El arcano XV expresan en el plano espiritual la predestinación.

         En el plano intelectual, el misterio.

         En el plano físico, lo imprevisto, la fatalidad...

         El Arcano xv es figurado por Tifón genio de las catástrofes, sentado en un cubo que se apoya a su vez en una esfera, y haciendo la señal de la magia. Más abajo y a cada lado se hallaban un hombre y una mujer sujetos el uno al otro por un lazo que partía de la cintura de ésta y terminaba en el cuello del hombre. Representan así, la imagen de la fatalidad que estalla como la erupción de un volcán sobre aquel que se deja dominar por las ilusiones de la materia, sea fuerte o débil, grande o pequeño, hábil o ignorante.

         “Quien quiera que seas hijo de la Tierra, contempla las viejas encinas que desafían al rayo, y que este destruye después de haberlas respetado mucho tiempo. Cesa de creer en tu sabiduría y en tu fuerza si Dios no te permite descubrir la clave de los Arcanos.”» (Bucheli, 1991: 83-84)

         Busqué el nombre de Tifón en los diccionarios, y encontré más definiciones:

         «Torbellino de aire caliente, térmicamente homogéneo. Mit.: Dios Egipcio hermano de Osiris y de Isis, que se reveló contra su hermano aprovechándose de su ausencia, y a pesar de que éste le perdonó, decidió asesinarle y apoderarse del trono. Lo cierto es que una vez cometido el fratricidio , metió los restos de su víctima en un cofre que arrojó al Nilo. Encarna perfectamente el mal y la envidia, manifestándose como el devastador Simún, arrollando a su paso cuanto halla. Se le rendía culto por medio de procesiones en los desiertos, y se le consagraba al cocodrilo, al asno, al verraco y al escorpión. Se le llamaba también Set. En la mitología griega es Titán, genio monstruoso hijo de la Tierra y del Tártaro, exalador del viento tempestuoso y del humo de los volcanes.»

         La clave estaba, sin duda, en el apelativo Set, que como es conocido, fue hijo de Adán y Eva: «...25 Adán conoció otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: “Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de Abel, porque le mató Caín.”...» (Gn. 4, 25). Además, esta palabra encuentra innegable eco en la lengua euskera, donde tiene por significado ‘fiasco’; siendo set egin, ‘hacer fiasco por falta del fuerzas’. De pronto, recordé las palabras del anciano, sobre el papel que iban a representar España, y Euskadi en particular, en el mundo.

         De momento, tenía ya terminado el primer triángulo, el de fuego, con su significado desvelado por completo; era el espíritu de la vida, y en él estaba guardado celosamente el gran secreto. Su guardián era Tifón (o Satán), y evitaba que nadie que no estuviera debidamente preparado, pudiera entrar o salir del laberinto. El Triángulo de Fuego, ocultaba así mismo, los tres nombres de los tres guardianes de la entrada: Satán, Tifón, y El Diablo. Y el templo que custodian no es sino la casa de la muerte, y simboliza la Tierra en que vivimos. Este mundo que encierra toda la oscuridad de la Creación, y donde pequeñas verdades nos llevan a inmensos misterios, haciéndonos comprender de esta manera, que nuestra pequeñez no tiene solución en esta dimensión de la materia. Paradójicamente, la suerte, que es dueña indiscutible de nuestro destino inmediato, nos abre la puerta finalmente para que descubramos otras realidades más satisfactorias. La vida no es sino un principio de la muerte, y ésta, el camino que nos lleva tan lejos como nuestro espíritu sea capaz de proyectarse.

         Sin embargo, aún se puede cultivar en este mundo la semilla de nuestro pensamiento elevado. El alma tiene en lo material facultades innegables, puesto que es capaz de asomar allí donde lo prosaico y lo manido limitan al hombre y lo rebajan. Esta llama se manifiesta en forma de inteligencia y de razón, de sentimientos, emociones y ensoñaciones...

         Una vez dentro de la Casa de la Muerte, es preciso aplicar los conocimientos para utilizar las claves convenientemente. De no hacerlo así, uno se autodestruye tras haber acabado previamente con cuanto le rodea. Es la catástrofe total regida por su ley de gravedad particular: La Fatalidad. Y lo cierto es que no se abrirán las puertas sin la llave, y perderemos irremisiblemente una gran oportunidad, la misma que tuvo hace dos mil años Jesucristo.

         En el Tarot, punto de referencia reiterado para mi investigación, los personajes son claves auténticas del conocimiento oculto. En el proliferan los símbolos, números, figuras y dibujos...Pistas todas ellas, desperdigadas en un torbellino que hace perder la cabeza. La humanidad ha buscado inagotablemente en este sistema, del cual nadie puede fijar el nacimiento en el tiempo, respuestas a todas sus preguntas de pasado, presente o futuro. Y el Tarot ha dado su palabra misteriosa, y ha clarificado innumerables enigmas domésticos, pero puede ser también, quizás, esa llave que abra el universo entero. Sea como fuere, no cabe duda de que este sistema es uno de los misterios que arropa la humanidad.

         Este antepasado de todos los esparcimientos que el hombre posee, contiene —no lo perdamos de vista— torrentes de mensajes, que si se está lo suficiente atento para recibirlos, le hacen a uno traspasar los umbrales elementales y primeros. Pero tiene, como todo aquello que ha sido creado para guardar celosamente algo, el inconveniente de que no sabemos su lenguaje.

         Como he señalado ya, esas claves que nos permitirán descifrar las señales orientadoras del increíble rompecabezas que es la Biblia, se obtienen de la alteración de los nombres que aparecen en dicho libro. Así, cuando esas variaciones coinciden con el nombre de algún personaje, nos ponen en la pista correcta para continuar avanzando más fácilmente.

         Por eso, muchos son los que han tenido acceso al Libro de los Arcanos, pero este desconocimiento de la lengua a utilizar les ha llevado a formar escuelas (religiosas, ocultistas...), desde donde han pretendido lograr una especie de metodología para su aprendizaje; y eso es todo. Se han quedado en una mera descripción plástica de colores y figuras; superficie ingenua que deja insatisfechos e inseguros a quienes la miran. Es, por ilustrarlo con un ejemplo, como si alguien que desconociera la electrónica quisiera hacer un televisor; el resultado sería evidentemente triste, y el sentimiento de fracaso embargaría al autor.

         La humanidad es un poco como este pseudotécnico del ejemplo. Hubo, ciertamente, maestros que prestaron sus libros para contribuir a que la humanidad pudiera alcanzar los grados necesarios del conocimiento elemental. Pero esta ha hecho un uso equivocado de las guías, y los secretos del universo le están lamentablemente vedados hoy por hoy. El resultado de este error es el Caos, que lo tenemos bien a la vista, por desgracia.

         Entre tanto, el libro permanece virgen, insondable, y listo sin embargo, para que alguien, en el momento menos esperado, desvele sus misterios. No hacen falta profundos estudios de Filosofía, Esoterismo o Mitología...Tan solo voluntad y paciencia. La mayoría de autores sobre libros del Tarot, hablan de como leer sus cartas a partir de un conocimiento más o menos completo de su significado, como si se tratara de un juego para distracción que se practica en momentos de ocio. Sin embargo, el Tarot no es un pasatiempo; es un legado de la humanidad, un viejísimo presente, una joya de valor incalculable. Y el hombre es un niño que, habiéndola descubierto, juega con ella a ratos sin entrar en consideraciones sobre su auténtico valor. El Tarot es «un libro que está en el cielo»: «1 Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos...» (Ap. 4 y 5, 1). Es copia del que entregara Moisés a los setenta ancianos del pueblo de Israel (Ex. 24, 1-18). En el se contenían instrucciones sobre como enseñar al pueblo los fundamentos de nuestra razón de ser, y se daban cita el pasado, el presente y el futuro hasta la consumación de la vida. El Libro del Tarot, espejo fiel de ese otro, tiene el rostro de Moisés cuidadosamente velado entre todos y cada uno de sus arcanos; se puede perfectamente, respirar su esencia e influencia, y de poseer el suficiente conocimiento y sensibilidad, ese verbo poderoso, puede llegar hasta nosotros como un torrente inagotable y arrollador.

         Pero, como todo aquello que posee un valor —¡y un valor tan alto!―, es también un gran laberinto por donde transita el hombre entre sombras y pequeñísimos haces de luz; es ámbito donde reina la duda y la inseguridad, pero que ofrece al que es entero y deseoso de remontarse sobre su mera materia, zonas de brillo donde se remansa el alma. Y al final de esta andadura, hay una meta más o menos clara: el retorno a su pasado, donde le espera el Hacedor, a quien deberá rendir cuentas del uso que hizo de la vida material.

         De nuevo, el hombre será niño porque estará junto a su Padre. Este axioma pude parecer un tanto convencional y, sin embargo, si aceptamos que todos tenemos un alma, ¿Por qué negarle a ésta una existencia más allá de la vida material? La misma materia tiene una transcendencia innegable, puesto que «ni se crea, ni se destruye, solo se transforma»...Así mismo, el alma posee sus propios cauces de evasión y retorna al mundo del pensamiento de donde puede volver a salir, para recomenzar el interminable ciclo de la vida. Nuevamente en la Casa de la Madre o la Tierra: allí aprende otra vez a hablar; adquiere el sentido religioso y social; y vive en la dimensión que antes abandonó, pero de la que no recuerda absolutamente nada, y a la que ha podido tardar mucho, mucho tiempo en regresar. Sea como fuere, ¿qué valor puede tener este factor tiempo para el espíritu? Es un parámetro totalmente inútil más allá del mundo y entre el lapso que ha podido mediar entre ésta y sus otras existencias, es algo que carece de importancia efectiva. Lo cierto es que ha vuelto porque ha querido o porque le han enviado. Desde el un punto de vista de las religiones, todas asumen la existencia de un Creador, por la sencilla razón de que debe haber una explicación a la cadena inmensa e inagotable de la vida.

7.7. SIMBOLOGÍA DE LA MADRE: TRABAJO EN LA CASA DE LA MUERTE

         La madre dice al niño que su padre a partido con el fin de conquistar nuevas tierras para ellos; y el niño no la puede entender aún. El hombre es este mismo niño que ya ha crecido y se encuentra en una edad que le permitirá comprender, gradualmente, el auténtico significado de la explicación materna. Entonces, «El Padre» lejano, enseñará al niño-hombre el templo, donde se encontrará con los sabios y los sacerdotes que le mostrarán el bien y el mal junto a la técnica para distinguirlos cuando, como ocurre siempre, se le presenten engañosamente juntos.

         Es en la Tierra donde se aprende el Lenguaje Divino o Universal. Y los maestros del templo, como era de esperar, le someterán a su joven alumno a innumerables pruebas que deberá superar solo, sin ningún tipo de ayuda, por mínima que sea. Por eso, la verdadera simbología de la Madre, está reflejada en el trabajo que efectuará el niño-hombre a través de la Casa de la Muerte.

         Debo recordar al lector, que cuando comencé este capítulo, me encontraba en la Sala de los Misterios Ocultos para descifrar y poner en orden el Escudo de Goliath. Este trabajo consistió en hallar las claves del dado gigante, los significados de las figuras del Tarot y disponer las Tribus de Israel en los lugares precisos; dejando para más adelante el significado del número 1, que en aquel momento no lograba comprender. Pero la duda es como un gusano que roe insistentemente, y por ello, tras ciertas vacilaciones, me decidí a llamar a mi guía, que me contestó:

         «—Realizaste la pirámide según mis indicaciones...; y has hecho bien en llamarme, puesto que realmente necesitas ayuda ante el camino abarrotado de señales equívocas que puede conducirte a alguna otra sala... Sin salida. Muchos han caído en esta trampa, quedando allí para siempre. En concreto, el recinto del que te hablo, es aquel al que van los que tienen las manos manchadas de sangre. Ello no presupone que hayan matado ellos directamente; pero lo que no podrán negar es que son simples lenguas de víbora que con sus venenosas palabras han hecho que el mundo se cubra de cadáveres. Y esta sangre inocente que con su irreflexión han hecho correr, les ha condenado irremisiblemente a la soledad y el vacío. Son tipos humanos que han detentado el Poder en cualquiera de sus formas: Sacerdotes, políticos, militares, caciques, jueces...Una lista interminable; todos están salpicados en mayor o menor medida por la tragedia que su ambición e intolerancia han desencadenado..»

         Tras un brevísimo silencio, el Anciano me indicó que le acompañara hasta la estatua de Moisés, donde permaneció mirándola unos instantes para continuar después diciendo:

         «—Enséñame las notas que has tomado, quiero comprobar si son correctas.»

         Se las entregué, y a la vez que lo hacía sentí un gran alivio por comprender de antemano que su aprobación era un hecho. Seguidamente, sus palabras pausadas y suaves, me llegaron de nuevo:

         «—Falta algo que quiero explicarte acerca del Escudo. Sin duda intuyes las doce constelaciones y el recorrido perfecto que el sol efectúa a través de ellas en un determinado tiempo. Los astrólogos conceden un año a esta carrera, pero a nivel astronómico, se sabe que es un error de óptica puesto que las observaciones realizadas desde este planeta no son correctas. Así pues, el año medido por los astrólogos es solo aparente. Además, en «el libro de las Claves», el mismo Moisés ya dice bien claro que el recorrido del sol entre signo y signo, se produce aproximadamente en doce mil años; lo que hacen un total de ciento cuarenta y cuatro mil años para llegar al final de su carrera: “... 4 Y oí el número de los marcados con el sello: 144.000 sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. 5 De la tribu de Judá 12.000 sellados; de la tribu de Rubén 12.000; de la tribu de Gad 12.000; 6 de la tribu de Aser 12.000; de la tribu de Neftalí 12.000; de la tribu de Manasés 12.000; 7 de la tribu de Simeón 12.000; de la tribu de Leví 12.000; de la tribu de Isacar 12.000; 8 de la tribu de Zabulón 12.000; de la tribu de José 12.000; de la tribu de Benjamín 12.000 sellados...” (Ap. 7 y 4, 8).»

         El hombre, como tantas veces se ha dicho, no sabe en que época vive, desconoce el tiempo que le rige y condiciona. Podríamos decir incluso, que por desconocer, desconoce hasta su propia naturaleza. Por todo ello, la edad del Universo está en constante tela de juicio; no tenemos más que recordar a modo de ejemplo, el hecho que desde la Teoría del Elefante Blanco (año 800 de nuestra era) hasta hoy, el universo ha visto modificada su identidad en la cifra nada desdeñable de quince mil millones de años. Y entre las múltiples revisiones que se han producido hay que destacar la de Copérnico. Más tarde, la realizada por el pastor Usher tomando como fuente la Biblia; y otras más recientes de dos mil millones de años, a partir del descubrimiento de ciertos fósiles. Estas reflexiones me vinieron a la mente mientras el anciano me hablaba. Entre tanto, el continuó diciendo:

         «—El Zodíaco, como verás, tiene 12 símbolos; el Sol nueve planetas; y el triángulo que tu has dibujando lleva los números 1, 9 y 5...Veo así mismo el nombre —que está en la Biblia― de uno de los hijos de Jacob. El total de la suma de dichos dígitos es 15, número del Guardián, que representa para los Católicos al Diablo, para los Egipcios a La Esfinge, y para los Asirios y Babilonios a Tifón. Dentro del Triángulo observo también el signo de Aries; es decir, el carnero. Cuando Moisés salió de Egipto, su símbolo era el Becerro de Oro, que representa el dinero y la riqueza. Más adelante podrás ver la relación entre este último animal y las claves ocultas en las paredes que indican el destino de tu nación, y de este otro país donde vives; pues ‘becerra’, se dice en Euskera beia, y hay también otra palabra clave que es txekorra cuyo significado en español es ‘ternera’. Pero dejemos esto por el momento, ya que todavía no puedes comprender ni su relación, ni su sentido, y te sentirías muy confuso.»

         El anciano continuaba hablando, y sus palabras llegaban a mí tan suaves y breves como una marea de Junio que me inundaba de paz infinita, haciendo sentir mi mente extraordinariamente abierta y receptiva:

         «—...Ahora te hablaré otra vez del Escudo de Moisés, porque en la mitología del Dios Marte también se habla de un escudo caído del cielo. Pues bien, en realidad son el mismo, y su dueño auténtico el llamado Dios de la Guerra que representa la destrucción o el fuego arrasador. Dicho escudo posee los 78 personajes, que no son otros que las figuras murales que ya conoces de esta sala. También has sabido colocar las cuatro caras de la pirámide con sus respectivas latitudes y símbolos correctos; y todo ello lo has ido extrayendo de la oscuridad porque conoces el lenguaje de los hermetistas y cabalistas

         Al llegar a este punto, el Anciano guardó un corto silencio; y me di cuenta que sus ojos inescrutables me observaban con extraño detenimiento. Pensé que me estaba dando un tiempo para que pudiera asimilar cuanto hacía, o que intentaba asegurarse de que yo había comprendido al pie de la letra su mensaje. Pero continuó enseguida, y sus palabras captaron nuevamente toda mi atención:

         «—El número 5 es el Sol, astro que da vida al planeta, y que está considerado desde los albores de la humanidad como dios indiscutible y primero de cuanto existe el lo inmediato. Existe por lo tanto en todas las religiones, y su simbología se reparte por todo el mundo, contando con tantos nombres como lenguas lo mencionan, al igual que Dios.

         Dicho estó me mostró la imagen del Arcano 5, en sus tres versiones evolutivas (la primera y la última son equivalentes) y me refirió a la obra de Buchelli donde se recoge su descripción:

         «ARCANO V, EL HIEROFANTE O SUMO SACERDOTE

         El arcano V significa inspiración, indicación y enseñanza, representado por un hombre a quien la gente se dirige habitualmente y que podría simbolizar al padre, al abogado o juez, al médico, al confesor religioso...etc

         El arcano expresa en el plano espiritual la ley universal reguladora de las manifestaciones infinitas del Ente en la unidad de la sustancia y su mirada está orientada al psiquismo, es decir, a la izquierda;

         En el plano intelectual es la ley reguladora de las manifestaciones infinitas del Ente en la unidad de la sustancia y su mirada está orientada al psiquismo, es decir, a la izquierda; en el plano intelectual es la religión o relación entre el Ente Absoluto y el Ente Relativo, entre lo infinito y lo finito.

         En el plano físico, representa la inspiración comunicada por las vibraciones del fluido astral, la prueba del hombre por la libertad de acción en el círculo intransponible de la ley universal.

         ...El Hierofante es también órgano supremo de la ciencia sagrada y representa el Genio de la buena inspiración del espíritu y la conciencia; su gesto convida al recogimiento para oír la voz del Cielo en el silencio de las pasiones y de los instintos carnales. La columna de la derecha simboliza la ley divina; la de la izquierda libertad de obedecer. La cruz de tres barras, es el emblema de Dios que penetra en los tres mundos para hacer nacer en ellos todas las manifestaciones de la vida universal. Los dos hombres postrados, el de rojo y el de negro, representan al genio de la luz y el genio de las tinieblas, que obedecen ambos al Señor de los Arcanos.

         “Recuerda hijo de la Tierra, que antes de decir que un hombre es feliz o infeliz, es preciso saber que empleo hace de su voluntad, pues todo hombre crea su vida por sus propias obras. Tendrá que considerar para ello a sus dos compañeros inseparables, el genio del bien, a su derecha, y el del mal a su izquierda; pero su voz, será oída tan solo por su conciencia; recógete pues en ti mismo y ella te hablará.”» (Bucheli, 1991: 77)

         El Anciano hizo otra pausa para que yo terminara de asimilar sus últimas palabras y prosiguió diciendo:

         «—Habrás observado también, que este arcano es complemento del número 15 (10+5), siendo la parte indiscutiblemente religiosa del ser humano que se une a la rueda de la vida y su voluntad, representadas por el número 10

         La voz me seguía llegando nítida e inteligible. Y yo me hallaba en un estado de creciente comprensión, con todos mis sentidos extraordinariamente abiertos...

         «—Veamos a continuación lo que nos dice el número 9. En principio, debes saber que es el poseedor del lenguaje de los dioses, recogido como mitos y leyendas; lengua que está escrita sobre piedras y tablillas de arcilla, conteniendo la historia del mundo antes del Diluvio. Y aunque poca gente ha querido reconocer este hecho por miedo a romper ciertos dogmas con base en las religiones, lo cierto es que si borrásemos lo que hay de ficticio en dichas piedras y tablillas, hallaríamos un gran mensaje y una gran verdad. Además, en este número 9, es donde figuran también los planetas del Sistema Solar, y se manifiesta así mismo el final de un trabajo, cuyo oponente es el número 0 que fue el comienzo de dicho trabajo. De este modo, la culminación de principio y fin esta representada por el 9+1, es decir, el 1 y el 0.

         Nuevamente, el Anciano me mostró la imagen del arcano en sus tres versiones evolutivas (la primera y la última son equivalentes) cuyo simbolismo en el Tarot es la de un Anciano, Hermitaño y Guía, y me refirió a la obra de Buchelli donde se recoge su descripción:

         «ARCANO IX, EL HERMITAÑO

         Esta lámina significa prudencia, protección, sabiduría, y circunspección.

         Expresa en el plano espiritual la Sabiduría absoluta.

         En el plano intelectual la Prudencia directora de la Voluntad.

         En el plano físico, la Circunspección que guía los actos.

         El Arcano IX es figurado por un anciano que anda apoyado en un cayado y lleva una lámpara medio escondida bajo manto. Este viejo representa la experiencia adquirida en el trabajo de la vida. La lámpara simboliza la luz de la inteligencia que debe extenderse sobre el pasado, el presente y el futuro. El manto, que le cubre intencionalmente a medias, significa la discreción. El cayado el apoyo prestado por la prudencia al hombre que no descubre su pensamiento.

         “Recuerda hijo de la Tierra, que la Prudencia es la armadura del sabio. La circunspección hace evitar los escollos o los abismos, y presentir la traición. Tomala por guía en todos tus actos, aún en las menores cosas. Nada es indiferente en este mundo; una piedrecilla puede tumbar el carro de señor del mundo; recuerda que si la palabra es plata el silencio es oro.”» (Bucheli, 1991: 80-81)

         Y Como yo hacía las veces de una esponja, absorviendo todo lo que me llegaba, el Anciano continuó esta vez sin detenerse:

         «—Volvamos otra vez a los números, que nos están hablando. Ya he dicho antes que el 15 es el resultado de a suma de dos arcanos, el 10 y el 5...Pero el 15 es también otro arcano, el constituido por la suma de 1 y 5: el Arcano 6 que simboliza los dos caminos. Pero dejémoslo por el momento para completar primero toda la información que hay en los anteriores. Para comprobar la validez de las claves debemos separar los tres números mencionados, el 10, el 1, y el 5, que son la Rueda de la Fortuna, el inicio del Tarot, y el Maestro, respectivamente. Y obtenemos también el mismo resultado con el número 14, si lo separamos en sus dos cifras, 1 y 4. Como puedes comprobar hay corrección en las pistas, dado que cada tres arcanos más uno (3 + 1), se completa una relación o etapa; así vemos que el 14 nos proporciona la primera etapa, y el 1 y el 4 el final de la misma

          A estas alturas de la explicación me quedé algo dubitativo, tratando de comprender la lógica de las operaciones que el anciano hacia con los números. Y éste hizo una pausa hasta que huve recobrado el hilo de sus palabras y asentí haciendo un gesto con la cabeza.

         «—La siguiente etapa comienza con la suma del 1º más el 4º arcanos, es decir, con el arcano 5. Si el trabajo total realizado es bueno, obtendremos el resultado de 10 (9 + 1), o indicador del final del ciclo. Pero volvamos antes al número 14, para ver su imagen en las tres versiones evolutivas y la descripción correspondiente:

         “ARCANO XIV, LA TEMPERANCIA

         ...El Arcano XIV es figurado por el Genio del Sol, portando en sus manos dos cántaros que se vierten el uno sobre el otro hasta mezclarse en lo que se conoce como sabia conductora de la vida; símbolo de las combinaciones que se obran en todos los reinos de la naturaleza.

         ‘Recuerda hijo de la Tierra, que debes consultar a tus fuerzas, no para recrearte en exceso ni retroceder ante tus obras, pero sí para destruir los obstáculos, como el agua que cayendo gota a gota orada la más dura piedra.’”» (Bucheli, 1991: 83)

         Dicho esto, el anciano calló de repente, y por un momento, pareció como si una montaña de silencio hubiese llenado el aire. En un segundo tiempo imposible de determinar, se fundió en ese mismo aire dejándome confuso y sumergido en mis pensamientos aún en ebullición por el fuego de sus palabras.

         Traté de serenarme y me senté para contemplar mejor aquella sala increíble. Por mi cabeza pasaban como rayos los números y las figuras, en un enfurecido mar de simbologías que tronaba sordamente a mi alrededor; me sentí desfallecer…Y al rato, como ya venía sucediéndome tras cada encuentro con el anciano, una paz indescriptible comenzó a invadirme lentamente; las ideas de mi mente se remansaban y me dije que sería suficiente con esperar un poco más, concederme un lapso de tiempo para que todo mi ser volviera a recuperar el equilibrio original; y así fue. De pronto me encontré sobre el último arcano, el número 14, cuya figura del Aguador portando los dos cántaros que mezclaban la sabia, me estaba sugiriendo que yo debía hacer lo mismo con los números; debía proceder como el alquimista que maneja las energías. ¡Ahí estaba, sin lugar a dudas, el trabajo que el Anciano me estaba señalando!

         Así, comencé a mezclar los números del Triángulo de Fuego según las reglas alquímicas, como se puede apreciar en la Tabla Alquimica (TA) siguiente:

T.A. del Triángulo de Fuego
1 + 5 + 9 = 15
1 + 5 = 6
1 + 9 = 10
2 + 4 = 6
1 + 4 = 5

         Los dos números bases del triángulo eran el 15 y el 9; el 15 por ser la suma de los arcanos 1, 5, y 10, o inicio, aprendizaje y realización; y el 24, correspondiente en el Tarot a la Tejedora simboliza el final de un trabajo o de un tiempo; la carta, muestra a una mujer a punto de acabar su tarea y encierra una clara alusión al tiempo del hombre, pues 24 son también las horas de una jornada completa, que se halla dividida a su vez en tres partes: Aurora, mediodía y ocaso; lo que puede traducirse como nacimiento, reinado pleno y declive o muerte del sol. Y cada sol de este día de 24 horas simboliza una etapa del hombre, en una escala variable de conocimientos y evolución.

         Por la mañana el sol recorre un camino suave, indefinible aún, donde todo es futuro e inseguridad, (carta nº 6); el mediodía y primeras horas de la tarde, son una vía en la que todo es plenitud y rotundidad, siendo cada paso una realización de cuanto ayer era futuro dudoso, (nº 6); y tenemos por último la tarde que va a morir a las costas de la noche, como tercer y postrer camino que recorre el astro antes de desaparecer en esa oscuridad (nº 6), que lo guardará hasta la iniciación de un nuevo ciclo de veinticuatro horas, en el que nacerá, vivirá e irá a morir inacabablemente.

         Tres caminos a la vista, que son otros tres números 6, componiendo el 666, cifra muy importante en la vida de la humanidad y que se cita en la Biblia: «...“...18 Aquí se demuestra la sabiduría. El que tenga inteligencia que calcule el número de la bestia. Es una cifra humana: seiscientos sesenta y seis.”...» (Ap. 13, 18). He aquí las tres imagenes evolutivas del arcano IV (la primera y última son equivalentes) y su descripción:

         «ARCANO VI, LOS DOS CAMINOS DEL AMOR

         Esta lámina significa atracción, amor, belleza, e idealismo.

         El arcano VI expresa en el plano espiritual la Ciencia del Bien y del MAL.

         En el plano intelectual el equilibrio de la Necesidad y la Libertad.

         En el plano físico, el antagonismo de las fuerzas naturales y el encadenamiento de las causas y los efectos.

         El Arcano IX es figurado por un hombre de pie, inmóvil colocado en el ángulo procedente de la conjunción de dos caminos...el conjunto de la escena explica la lucha entre las pasiones y la conciencia.

         “Recuerda hijo de la Tierra...que la indecisión es en todo más funesta que una mala determinación. Avanza o retrocede, pero no vaciles, y sabe que una cadena de flores es más difícil de romper que una cadena de hierro.”» (Bucheli, 1991: 78).

         Si sumamos los tres números por separado:

6 + 6 + 6 = 18, Arcano XVIII, el Crepúsculo de Luna

Obtenemos el 18, que en el Tarot es el arcano representado por la luna que tapa parcial o totalmente al sol. Su nombre es el Crepúsculo cuyas imágenes evolutivas y descripción presento seguidamente:

         «ARCANO XVIII, EL CREPÚSCULO DE LUNA

         Esta lámina representa trabas, temores, sortilegios, hechizamientos, la noche.

         El Arcano VIII expresa en el plano espiritual los abismos del infinito.

         En el plano intelectual las trabas que envuelven al Espíritu cuando se somete al dominio de los instintos.

         En el plano físico, las descepciones y los enemigos que a escondidas nos acechan.

         El Arcano IX es figurado por un campo que la luna alumbra vagamente. Una torre se levanta a cada lado del camino que va aperderse en el horizonte. Delante de esas torres están un lobo y perro que ladran a la luna. Entre estos dos animales pasa un cangrejo. Estas torres simbolizan la falsa seguridad que nos deparan los peligros ocultos, más terribles que los peligros conocidos.

         “Recuerda hijo de la Tierra, que quien afronta lo desconocido procuara su pérdida. Los espíritus hostiles figurados por el lobo le rodean de emboscadas; los espíritus serviles, figurados por el perro, esconden sus traiciones bajo la vil adulación; y los espíritus prejuiciados figurados por el cangrejo pasaran arrastrándose y sin conmoverse al lado de tu ruina. Observa, escruta y sabe callarte.”» (Bucheli, 1991: 86).

         El nombre de Crepúsculo, significa también la luz tenue antes o después de la puesta o salida del sol. Ahora me correspondía saber a mí —o así lo entendía— cual de sus dos significados era el oportuno, si entrábamos en la noche o se trataba de un nuevo amanecer. La eterna disyuntiva entre la luz y la oscuridad, entre la verdad y la mentira...La tejedora significa que el tiempo estaba llegando a su fin, y como la cifra del tiempo era, recordémoslo, 24, ello quería decir sin duda que la noche se acababa y que un día iba a nacer para la criatura terrestre.

         Pero la clave estaba en el número 10, que es el I (1) o comienzo, y el VIII (8) o Justicia. La suma de ambos es el Arcano nº 9: el guía, candil de lo tenue, ilumina parcialmente su manto. Resolví volver a la cifra 666, que siendo como es de tres dígitos, le apliqué la vieja y conocida trilogía de Hermes, que dice así: «...de lo que es arriba, es abajo...»; y sumé tres veces el 666, obteniendo 1998, que es la fecha de un año bien determinado de nuestra era. Por último, hice la prueba del nueve, tal y como la hacían los niños no hace mucho todavía, al practicar con la multiplicación; sumé separadamente los dígitos anteriores:

1 + 9 + 9 + 8 = 27; y 2 + 7 = 9, que ratifica como correcta mi decisión primera sobre el 666.

         Así pues, todo parecía indicar que «el tiempo» se agotaba, tal vez para comenzar un nuevo ciclo en la materia. En esto, recordé un escrito de Confuncio en el que ya se tocaba este tema:

         «Nada muere, nada vive, todo pasa por etapas que se suceden unas a otras sin que la esencia cambie. Al morir, el hombre se reintegra al telar cósmico, y la aguja de la tejedora vuelve a trabajar para él; todos los seres salen así un día de la hilandera para volver a entrar y luego volver a salir.»

 

8

SESIÓN 10ª: LA SALA DE LA ESFINGE ESMERALDA

8.1. LA CLAVE DE LAS SILLAS

         Mi trabajo en la sala de los misterios ocultos había terminado; el único problema que se me presentaba ahora, era como continuar, como salir de allí, pues al no poder contar ya con la ayuda del anciano, debía hacerlo solo.

         En el tiempo físico eran las seis de la mañana del veinte de Marzo, digo en el tiempo físico, porque, muchos de los espacios transcurridos pasaron fuera del tiempo real;a veces, después de muchos trabajos, me daba la sensación de que habían transcurrido días enteros, pero en realidad, en el tiempo convencional con el cual me regía, apenas sí habían pasado algunos minutos en ciertos casos, y a lo más una o dos horas en otros. Como digo, esto es lo que reflejaba mi reloj, aunque yo sabía que mientras estuve con el Anciano, la cualidad del tiempo era otra.

         Pasé largo rato pensando en como salir de allí; me encontraba casi desesperado, pues no hallaba el mínimo indicio de que aquella estancia pudiese tener una conexión con el exterior; tanteé las paredes y el suelo, golpeé con fuerza por los rincones, ¡pero nada! Así hasta que me senté resignado pensando en llamar al Anciano, momento en el que me pareció vislumbrar un diminuto rayo de luz que se filtraba a través de una grieta en lo alto de una de las paredes. Era la señal de que estaba amaneciendo y recobré la esperanza pensando que quizá con un poco más de luz, podría dar con la salida.

         Tengo que decir, que cuando entré en la Sala de los Misterios Ocultos, la luz que me alumbraba parecía salir de las paredes, aunque no se trataba de ninguna luz natural o artificial conocida; no se como podía manifestarse dicha luz, pero lo cierto es que una vez terminado el trabajo en la sala, se fue haciendo cada vez más oscuro hasta que quedé en penumbra, una oscuridad que no era total, pero lo suficiente como para impedirme ver con claridad la sala. Ahora parecía volver a iluminarse lentamente, pero como ya he dicho, al modo de un rayo de sol penetrando por la grieta de la pared situada al Este.

         Transcurridos unos minutos, el rayo de luz era ya más potente, y llegaba a iluminar también la pared del Oeste. Esta orientación del rayo luminoso la pude constatar por medio de la brújula que hallé dibujada en el techo mientras buscaba la salida; un hecho al que no le di demasiada importancia en un principio, pero que me permitió encontrar un extraño signo apenas perceptible, cuando me aproximé al punto donde se dirigía la luz en la pared del Oeste; continué acercándome lo más que pude para observarlo mejor, y la figura allí grabada se hizo clara ante mis ojos ¡Era una esfinge de color verde brillante!

         De pronto, mientras la palpaba con mis dedos, oí un ruido como de algo que se ponía en marcha; segundos después, la pared se fue abriendo lentamente hasta que lo hizo del todo y apareció ante mi otra sala.

         La nueva sala era redonda y muy grande, con una enorme mesa en su centro circuandada por doce sillas; pero lo que más llamó mí atención es que en el centro de la mesa había una figura igual a la que había encontrado en la pared: Una Esfinge Esmeralda. Al acercarme a la mesa para observar mejor aquella figura, comprobé que estaba dentro de un cubo de cristal; también advertía que cada una de la doce sillas que había alrededor tenía su nombre y número correspondiente; y que sobre la mesa, frente a cada una de las sillas, había un cuerno repleto de pequeñas piedras cúbicas, similares en tamaño a los dados que se utilizan para jugar al Parchís o a la Oca, conteniendo en sus caras letras y números como para formar nombres y palabras, igual que si se tratara de un juego.

         Luego, volví a observar La Esfinge del centro de la mesa; era muy bella, estaba tallada en piedra esmeralda y me recordaba enteramente a la Esfinge de Giza y todo lo que vi en la Sala del Caos; me vinieron a la memoria los Doce Signos del Zodíaco como contenedores de las claves del Lenguaje Criptográfico, y la función de guardián que ejerce La Esfinge sobre las claves más importes para resolver los enigmas. En mi mente, todavía permanecía fresco el trabajo realizado con los 78 arcanos cuya suma me dio precisamente el número 15 que representa precisamente a Satán o el Diablo. Entonces, recordé también las palabras de Jesús:«...18 “¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.”...» (Jn. 6, 70)

         Pero ese demonio, solo es para aquellos que no conocen las reglas del juego. Un juego universal único, que árbitra La Esfinge, su rostro humano, garras de león, cuerpo de toro y alas de águila.

         Cuando terminé de inspeccionar lo que contenía la sala, me quedé un tanto pensativo, pues no llegaba a comprender algunas de las cosas que allí había. Mi mente trabajaba rápido haciendo cábalas; ya no podía permitirme que se escapara algún detalle aunque aparentemente no revistiera importancia. En concreto, aquel cuerno repleto de dados me hacía imaginar una supuesta partida entre los doce caballeros. Y para comprobar lo que había de cierto en todo ello, eché mano de lo único que en aquellos momentos podía darme una pista: Los nombres y los números de cada silla.

8.1.1. Primera Silla: Nun

         Comencé por la primera, que estaba dando la espalda a la puerta recién abierta y cual no sería mi sorpresa cuando leí su nombre: ¡Nun! ¿Era una coincidencia? Como ya expuse al principio de este libro, Nun, era el padre de Osea, conocido como Josué después que Moisés le cambiara de nombre, y a quien ordenó conquistar una tierra que manaba leche y miel. Esta coincidencia me sumió en una gran confusión, pues me señalaba hacia versículos concretos de la Biblia, para encontrar la posible relación entre La Esfinge, Moisés, Josué.

         Como tenía doce nombres y números, me pereció que lo correcto era proceder con el significado de cada nombre o palabra. Y de la primera, NUN, que había sido hasta el momento una de las palabras claves de esta historia, consideré oportuno concederle ese rango primordial, sintetizando sus datos principales ya expuestos con anterioridad: era un Dios Egipcio; la letra 14 del Alfabeto Hebreo; el Arcano 14 del Tarot de nombre la Temperancia, El Aguador ó Acuario; su número cabalístico es el 50, teniendo por símbolo jeroglífico el Fruto; y su significado en vasco es ‘donde’, que relacionado con el jeroglífico, surgiere de inmediato la pregunta: ¿Dónde está el fruto?.

         Todavía no estaba muy seguro, pero parecía existir un orden en las palabras o nombres de las sillas, y era posible que la segunda palabra o nombre tuviera una conexión con la primera. Tenía pues a Nun, y a ésta le seguía la palabra Ur. Pero antes de proseguir con la información contenida en la nueva palabra, conviene que recordar también, la gran biblioteca llena de libros que pude ver cuando se abrió la puerta de la sala y quedó iluminada; hecho que por mi asombro inicial no tuve en cuenta hasta el momento de investigar estos nombres o palabras.

8.1.2. Segunda Silla: Ur

         Por eso, para obtener la información referente a Ur, comencé por buscar en un Diccionario de la Lengua Española que estaba en la mencionada biblioteca de la sala:

         «Ur: Antigua ciudad de Caldea, situada probablemente entre los ríos Cha Elhahí y Eúfrates. Fue fundada hacia el año 2450 antes de J.C. y en ella nació Abrahám.»

         Tenemos por tanto, un personaje, Abrahám, que encaja perfectamente en la historia que relato; y aunque ya nos habíamos referido a él con anterioridad, era preciso volver a investigarlo para obtener una clave o pista quizá única y valiosa.Y,¡Curiosa coincidencia! La tercera silla tenía por nombre Lot, el mismo que el sobrino de Abrahám, con el que salió acompañado de la ciudad de Ur por mandato de Yavé, para dirigirse a Egipto. Además, fue en esta ciudad de Ur, donde se encontró la gran biblioteca de tablillas de arcilla, en las cuales se habla de los tiempos anteriores al Diluvio Universal; diluvio en cuyas leyendas se menciona así mismo a Nun.

         Había encontrado el hilo conductor de mi investigación, y ya no tenía más que proseguirla en el orden indicado:

LA CLAVE DE LAS SILLAS
Sillas Claves
Primera Silla Nun
Segunda Silla Ur
Tercera Silla Lot

8.1.3. Tercera Silla: Lot

         Lot era sobrino de Abrahám, y los dos, por orden de Yavé, salieron de Ur y se dirigieron a Egipto donde residía el Faraón. Fue entonces cuando Yavé habló a Abrahám con referencia a la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra.

         Aquí es donde quería el Anciano que investigase para que pudiese salir del laberinto por mis propios medios, pues contaba ya con el significado del nombre de la primera silla Nun ‘donde’; y donde tenía que buscar la salida era en los números.

         Busqué en la Biblia para saber si Yavé le habló a Abrahám en alguna clave de números; y efectivamente, "Yavé", le dio una clave a Abrahám en números: «...23 Abordóle Abraham y dijo: “¿Así que vas a borrar al justo con el malvado? 24 Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro? 25 Tú no puedes hacer tal cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas el uno con el otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va a fallar una injusticia?” 26 Dijo Yahveh: “Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos.” 27 Replicó Abraham: “¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza! 28 Supón que de los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?” Dijo: “No la destruiré, si encuentro allí a 45.” 29 Insistió todavía: “ “Supón que se encuentran allí cuarenta.” 30 Insistió: “No se enfade mi Señor si le digo: Tal vez se encuentren allí treinta.” Respondió: “No lo haré si encuentro allí a esos treinta.” 31 Díjole. “¡Cuidado que soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí veinte?” 32 Respondió: “Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte.” Insistió: “Vaya, no se enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: ¿Y si se encuentran allí diez?” Dijo: “Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez.” 33 Partió Yahveh así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su lugar” (Gn. 18, 24-33).

         No cabe duda de que aquí se encontraba la respuesta que buscaba, en los números que tenían los dados de los cuernos, y era en estos dados donde tenía que investigar, ya que en la Biblia se nombra muchas veces el cuerno de Yavhé. Pero, ¿qué tenía que hacer con los dados?

8.2. EL SECRETO DEL ORDENADOR

         Me senté instintivamente en la silla que tenía el nombre de Nun, y comencé a sentir inmediatamente un calor que recorrió toda mi columna vertebral, a la vez que mi vista se dirigía a la figura que estaba en el centro de la mesa; más, para mi sorpresa, La Esfinge ya no estaba en su sitio, y en su lugar había una piedra cúbica en cuya cara frontal tenía unos números ordenados del uno al nueve. Su forma y disposición era muy semejante a una calculadora de nuestro tiempo, pues los números aparecían dentro de unos cuadrados como los que tienen éstas:

         Esta era la disposición de los números en la piedra cúbica, y yo desconocía el modo de proceder con ellos para obtener alguna respuesta. Hasta que, de pronto, se me ocurrió mirar a los dados que tenía delante; y al coger uno para examinarlo mejor, ¡cual no sería mi sorpresa! cuando vi iluminarse el cuadro numérico de la piedra cúbica y borrarse seguidamente uno de los números; dejé el dado para comprobar lo que sucedía y el cuadro numérico se apagó al instante, apareciendo nuevamente el número que se había borrado. A continuación volvía a hacer la prueba con otro dado; también ahora se encendió el cuadro numérico a la vez que se borraba un número, pero esta vez me fijé en el número del dado que tenía en la mano: era el número 9. Este hallazgo me produjo una gran alegría, pues me daba la sensación de que había dado con la solución de mi problema; pero al levantarme impulsivamente de la silla, la piedra cúbica se volvió a transformar otra vez en La Esfinge.

         Lo cierto es que este suceso me dejó algo descentrado, y después de pararme a reflexionar unos instantes, hice otra serie de comprobaciones, sentándome y levantándome, repitiéndose el fenómeno anterior tantas veces lo hacía. A continuación hice otra prueba, sentándome en esta ocasión en la silla de Nun por si ocurría lo mismo, pero para mi asombro, no ocurrió nada, La Esfinge seguía igual; repetí la operación con otras sillas y tampoco se alteró nada. Vistos los resultados, mi siguiente tentativa fue la de sentarme otra vez en la silla de Nun, pero ahora cogiendo tres dados; el fenómeno volvió a repetirse, pero con una sensible diferencia respecto a las veces anteriores; en esta ocasión se borraron todos los números de la piedra, y ésta se quedó parpadeando como si estuviese esperando instrucciones. Entonces comprendí que debía estudiar el lenguaje de este ordenador, pues sería él quien me abriría las puertas para poder salir de esta sala y terminar mi investigación.

         No se cuanto tiempo estuve experimentando y haciendo preguntas a La Esfinge, para dar con su lenguaje y cerciorarme después de que no estaba equivocado; pero al final pude descansar tranquilo porque había hallado las piezas claves para obtener de La Esfinge todas las respuestas que quisiera. Así, me recosté sobre el respaldo de la silla y quedé dormido perdiendo la noción del tiempo.

         Cuando desperté, todo seguía igual excepto La Esfinge. En su lugar, había un libro de Mitología del País Vasco de José Miguel de Barandiarán; y al ir cogerlo, recibí tal descarga eléctrica que me dejó paralizado. Seguidamente, La Esfinge apareció otra vez, ahora con una pícara sonrisa en su rostro, como queriendo transmitir a mi mente que todavía no podía usar aquel libro.

         Dejé pues, el libro y volví mi atención a los dados; los cogí y los dispuse tal y como estaban en un principio en el ordenador de La Esfinge; la pantalla se volvió a iluminar al instante. Este era el momento para encontrar el número clave, y lo que tenía que hacer con los números que tenían los dados era buscar la combinación para comunicarme con el ordenador, pues si no encontraba dicha clave, tampoco obtendría respuesta alguna. Pero, ¿Cómo debía proceder con los dados?

         De pronto, recordé lo que hice con el gran dado en la Sala del Caos, para responder a la desafiante leyenda del letrero que había sobre él: «¡Adivina quien soy!»; en aquella ocasión comencé por sumar los números del dado gigante y el resultado fue el número veintiuno, que correspondía al Arcano 21, El Loco; luego ahora, debería hacer otro tanto con todos los números de los dados.

         Sumé pues, los números de los dados del uno al nueve, y su resultado fue el número 45, número que dio Yavé a Abrahám. Para comprobar que estaba en lo cierto, miré la pantalla del ordenador, y ésta dejó de parpadear, mostrándome el número 45 con la palabra Yavé. Pero, instantes después, para mayor asombro, la pantalla se apagó y volvió a encender sin que yo hiciese nada, apareciendo esta vez una carta del Tarot con el número 45 acompañado de una frase que decía: Arcano 45, La Regeneración.

 

9
SESIÓN 11ª: DESCRIPCIÓN DE LOS ARCANOS

9.1. ARCANO 45: LA REGENERACIÓN

         La pantalla seguía dando más datos acerca del arcano en cuestión que están recogidos en el libro Cábala de Predicción de J. Iglesias Janeiro:

         «Arcano 45: LA REGENERACIÓN como acto de reiterar. Simboliza la virtud humana de recordar lo pasado y preveer lo porvenir.

         Atributo modelador: Esta asociado al planeta Marte, la letra O y el número 9. Representa el principio de la memoria y la visualización...»

         Esta información me indicaba que estaba en el buen camino, pues confirmaba que el ordenador contenía todo el programa en su memoria; y lo que tenía que hacer yo era visualizar lo que me daba en su pantalla. Y los datos continuaban apareciendo:

         «Axioma transcendente: “Todo es hermoso a su tiempo, y todo es sabroso a la sazón”.» (Iglesias Janeiro, 1984: 326)

         Con esta frase, La Esfinge me mostraba que mi conexión con su lenguaje era cierta. La otra clave que me dio era el planeta Marte, pues con ella me instaba a buscar en las constelaciones del Zodíaco. Marte es el Dios de la guerra y su casa astrológica se sitúa en la constelación de Aries, a la que le corresponde el símbolo de fuego. Es el Dios que tiene el lenguaje del hombre, y se le representa con el Carnero o Becerro. La letra O que le corresponde en el mencionado libro de J. Iglesias Janeiro es equivalente al cero y me señalaba que debía buscar algo que le faltaba a La Esfinge.

          Hice las comprobaciones oportunas comparando la escala del Alfabeto Español utilizada por el mencionado autor con la utilizada en esta tesis como Escala del Verbo, y constaté que el valor 18 de la letra O en la primera correspondía a la letra P en la segunda, por las diferencias en la constitución y orden de ambas escalas debido a la presencia de la letra Ch en el lugar cuarto de la primera.

         El siguiente paso fue comprobar la relación entre nº 45 del arcano y el número de orden 18 de las letras O u P del mismo arcano, que como hemos visto representa el crepúsculo del amanecer. Para ello operé dicho número 18 con el 9 según el procedimiento alquímico, obteniendo el resultado de 45 que ratificaba su relación, como podemos ver en la siguiente Tabla de Fusión:

Tabla de Fusión
Números Materia Arcanos Energía Arcanos Fusión Arcano
18 18   9
9 +9 +9
27 Lo Inesperado 18 El Crepúsculo +27
+18
+45 La Regeneración

         Por último, seguí el mismo procedimiento para hallar la Resultante de Fusión propio de cada letra y su relación con dicho Arcano 45, pero ahora teniendo en cuenta su posición dentro de la Tabla del Alquimista:

Tabla de Fusión
Palabra Materia Arcanos Energía Arcanos Fusión Arcano
P 18   9
E +5 +5
23 El Labrador 14 La Temperancia   23
+14
+37 Arte y Ciencia

          Si observamos, solo la letra P por su sonido pe, muestra una relación con el Arcano 45, puesto que su resultante de Fusión nos da el valor 37 del Arcano, Arte y ciencia, que está en la misma fila quinta que el Arcano 45 dentro de la Tabla del Alquimista. Fue entonces cuando hallé dicha letra entre los dados que las contenían.

          Instantes después, la pantalla se volvió a iluminar mostrando los números 1, 5, y 9; los sumé y obtuve la cifra 15, que dio lugar a la consiguiente respuesta del ordenador:

9.2. ARCANO 15: LA PASIÓN

          He aquí las tres imagenes evolutivas del arcano ya presentadas, que culminan con La Pasión, cuya descripción anterior según el libro de Buchelli (1991) volveremos a recordar, y completaremos ahora con la registrada en obra de Iglesias Janeiro (1984):

         «ARCANO XV, TIFÓN-BAFOMETO

         ...El Arcano xv es figurado por Tifón genio de las catástrofes, sentado en un cubo que se apoya a su vez en una esfera, y haciendo la señal de la magia. Más abajo y a cada lado se hallaban un hombre y una mujer sujetos el uno al otro por un lazo que partía de la cintura de ésta y terminaba en el cuello del hombre. Representan así, la imagen de la fatalidad que estalla como la erupción de un volcán sobre aquel que se deja dominar por las ilusiones de la materia, sea fuerte o débil, grande o pequeño, hábil o ignorante.

         “Quien quiera que seas hijo de la Tierra, contempla las viejas encinas que desafían al rayo, y que este destruye después de haberlas respetado mucho tiempo. Cesa de creer en tu sabiduría y en tu fuerza si Dios no te permite descubrir la clave de los Arcanos.”» (Bucheli, 1991: 83-84)

         «Arcano XV: LA PASIÓN en el acto de emanar sus fluidos potenciales.Es el símbolo del misterio de la luz astral en circulación cifrado en la letra Samekh. Representa el principio de la voluntad individual, el atractivo del misterio, el fuego creador, el destino como causa eficiente.

         Atributo modelador: Leo, morada de Neptuno. En el Plano espiritual es la manifestación de la voluntad individual, fuerza refractaria al orden establecido y prinicipio que insta a desentrañar los misterios. En el Plano Mental representa la cadena de las pasiones, la fuerza del deseo, la constante controversia en la que se agita el ánimo y nos impulsa a buscar lo opuesto. En el Plano Físico propende a los procesos de la generación, los deseos intensos, la malicia, la discordia, el temor y la colera, el fuego y el agua que lo apaga.

         Axioma transcendente: “Hiciéronme guarda de viñas, y mi viña, que era mía, no guardé”...» (Iglesias Janeiro, 1984: 318)

          Por más cábalas que hacía no llegaba a comprender esta última respuesta del ordenador, hasta que me vino a la memoria el procedimiento que utilicé con el Escudo de Goliat, contenedor de los doce signos del Zodíaco. De este modo, trabajando con inteligencia, como La Esfinge quería que lo hiciese, el número 15 se convertía en la clave que faltaba, constituyendo el Triángulo de Fuego formado por las constelaciones de Aries, Leo, y Sagitario. Dichas constelaciones significan respectivamente el lenguaje del hombre regido por Marte, el lenguaje religioso regido por Leo, y el lenguaje de los Dioses regido por Júpiter y Neptuno, el dios que reina en los mares, que son la última conquista que le queda por realizar al hombre.

          Como ya sabía que el único modo de comunicarme con La Esfinge, era a través de los dados, pues dado que cogía, número que aparecía en la pantalla del ordenador, realicé la siguiente prueba: cogí los y construí la última palabra que el ordenador me había dado: Samekh. Inmediatamente, la pantalla se puso a parpadear y mostró la siguiente inscripción: Samekh, decimoquinta letra del alfabeto hebreo. Samekh: Salmos del Rey David:

9.2.1. Significado Religioso

         «SALMO 25 (24)

         Súplica del justo en la angustia

         1 De David.

          14 Samekh

El secreto de Yahveh es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura.

         «SALMO 34 (33)

         Dios, protector de justo

         1 De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él y se marchó.

          15 Samekh

Apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella...

         SALMO 37 (36)

         La suerte de los buenos y los malos

          27 Samekh

Apártate del mal y obra el bien, y tendrás para siempre una morada; 28 porque Yahveh ama lo que es justo y no abandona a sus amigos...

         «SALMO 111 (110)

         Por los beneficios divinos

         1 ¡Aleluya!.

          Samekh

...8 afirmadas para siempre jamás...

         «SALMO 112 (111)

         Felicidad del justo

         1 ¡Aleluya!.

          Samekh

...8 Seguro está su corazón, no teme,...

         SALMO 119 (118)

         Encomio de la ley divina

          Samekh

113 Aborrezco la doblez y amo tu ley. 114 Mi refugio y mi escudo eres tú, yo espero en tu palabra. 115 ¡Apartaos de mí, malvados, quiero guardar los mandamientos de mi Dios! 116 Sosténme conforme a tu promesa, y viviré, no defraudes mi esperanza. 117 Sé tú mi apoyo, y seré salvo, y sin cesar tendré a la vista tus preceptos. 118 Tú deshaces a todos los que se desvían de tus preceptos, mentira es su astucia. 119 Tienes por escoria a todos los impíos de la tierra, por eso amo yo tus dictámenes. 120 Por tu terror tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo.»

          Y a estas referencias bíblicas le siguieron algunos datos más que ya me habían aparecido antes, como recordatorio:

9.2.2. Significado Geroglífico

ALFABETO HEBREO
Nombre Grafía Jeroglífico Valor
15ª. Samekh פ La Serpiente 60

Después de terminar de salir en la pantalla todo lo que yo tuve que escribir, ésta se apagó. Entonces, me quedé pensando lo que me dijo La Esfingereferente a las claves, y comprendí que se me había permitido tener acceso a su Lenguaje Criptográfico; y ello coincidía con las palabras que recordé del Anciano para saber como utilizar este ordenador, al decirme que debería aprender este lenguaje para poder salir y comunicarme con los hombres que el mandaría.

          Por lo demás, desconocía el tiempo transcurrido, y como estaba muy cansado, me recosté sobre el respaldo de la silla quedándome profundamente dormido; pero entre sueños, me pareció ver al Anciano sentado en frente de mí sonriéndome, aunque no pueda aseverar este último detalle, pues podría tratarse también de una ilusión producida por el fuerte cansancio.

          Al despertar, miré al ordenador, y éste seguía encendido, pero sin que nada apareciese en su pantalla. Luego, cogí los dados y estuve dándoles vueltas en mi mano, pensando lo que podría hacer con ellos; en ésto, ví que el ordenador comenzaba a parpadear otra vez y me quedé observando atentamente su pantalla para ver que ocurría. Seguidamente, el ordenador se apagó y apareció La Esfinge diciéndome:

 

10

SESIÓN 12ª: EL MENSAJE DE ABRAHAM Y SU CLAVE

10.1. CLAVE DE ABRAHAM

          Seguidamente, el ordenador se apagó y apareció La Esfinge diciéndome:

          «—Voy a enseñarte el secreto que guarda esta piedra cúbica: «...42...“La piedra que los constructores desecharon...”...» (Mat. 21, 42-43). Para ello, tu tienes que escribir y dibujar todo lo que veas en esta piedra, pues ella te mostrará todo su secreto; no te desanimes y sigue con tesón, ya que este es tu gran tesoro del que te habló el Anciano; aunque la gente a la que des éste a leer no te entienda, no te importe, porque yo se que al final tu saldrás de esta sala, y entonces verás que no ha sido en vano. Ahora te explicaré la primera clave que Yavé dio para vuestro tiempo. Esta se encuentra en la pregunta que Abraham hizo a Yavé: «...23 Abordóle Abraham y dijo: “¿Así que vas a borrar al justo con el malvado? 24 Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro?... ” (Gn. 18, 24-33).Y no es otra que los números que le dio Yavé; números que encierran un mensaje que a nadie se le habría ocurrido que existiera, por constituir todo un lenguaje oculto para que el hombre pudiese descubrirlo. Para que no te pierdas y puedas asimilar mejor lo que te digo, voy a comenzar por el mencionado primer número: 50. Veamos lo que esconde:

10.1.1. Significado Geroglífico

ALFABETO HEBREO
Nombre Grafía Jeroglífico Valor
14ª. Nun נ El Fruto 50

Además, como ya sabes, Nun es un dios egipcio: El Dios del Caos; también es el dios que provocó el Diluvio Universal. Así mismo, es una palabra vasca que significa ‘donde’, indicándonos el lugar de encuentro del mencionado Fruto, y el lenguaje en el que estarían las claves: el Euskera; claves que te conducirán a San Sebastián cuando finalices el trabajo y salgas de esta sala. Pero todavía hay mas información en torno a esta palabra, que se halla en la Biblia.»

          No hubo terminado de decir estas palabras, cuando la pantalla del ordenador se puso otra vez en funcionamiento:

10.1.2. Significado Religiosos

         «SALMO 25 (24)

         Súplica del justo en la sngustia

         1 De David.

          13 Nun

Su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.

         «SALMO 34 (33)

         Dios, protector de justo

         1 De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él y se marchó.

          15 Nun

Apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella...

         «SALMO 34 (33)

         Dios, protector de justo

         1 De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él y se marchó.

          13 Nun

Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira.

         SALMO 37 (36)

         La suerte de los buenos y los malos

          25 Nun

Fui joven, ya soy viejo, nunca vi al justo abandonado, ni a su linaje mendigando el pan.

         «SALMO 111 (110)

         Por los beneficios divinos

         1 ¡Aleluya!.

          Nun

...8 afirmadas para siempre jamás...

         «SALMO 112 (111)

         Felicidad del justo

         1 ¡Aleluya!.

          Nun

...7 leales todas sus ordenanzas,...

         SALMO 119 (118)

         Encomio de la ley divina

          Nun

105Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero. 106 He jurado, y he de mantenerlo, guardar tus justos juicios. 107 Humillado en exceso estoy, Yahveh, dame la vida conforme a tu palabra 108 Acepta los votos de mi boca, Yahveh, y enséñame tus juicios. 109 Mi alma está en mis manos sin cesar, mas no olvido tu ley. 109 Me tienden un lazo los impíos, mas yo no me desvío de tus ordenanzas. 110 Tus dictámenes son mi herencia por siempre, ellos son la alegría de mi corazón. 111 Inclino mi corazón a practicar tus preceptos, recompensa por siempre.»

          Tras estas anotaciones bíblicas, el ordenador dejó de escribir, y apareció otra vez La Esfinge, que después de unos minutos de silencio, volvió a hablarme diciendo:

          «—Yo se que ahora te será imposible comprender el sentido de los Salmos, pero esto te servirá después como prueba para demostrar a los que te mande, que lo que escribes no es cosa tuya. Ahora lo que tienes que hacer es buscar las palabras vascas que tienen las sillas; los dados te servirán para construirlas y el ordenador te irá indicando lo que debes de hacer y donde te encuentras; algo semejante a los mojones de una carretera señalando tu situación de paso. »

          Dicho esto, se quedó en silencio.

          Yo me encontraba algo aturdido, como si estuviese sonámbulo o acabara de despertarme de una pesadilla. Miré a mi alrededor, pero todo seguía igual. Me levanté de la silla y miré a la piedra que estaba sobre la mesa; tampoco observé nada anormal. Entonces, lo que hice fue dar un paseo para desperezarme y estirar un poco las piernas a la vez que me fijaba en los nombres que tenían las sillas y los escudos que estaban encima de la mesa, todos ellos conteniendo un nombre y signo astrológico.

          En el centro de la mesa continuaba estando la piedra verde en cuyo interior se encontraba La Esfinge; pero esta vez, ya no estaba sentada sobre la piedra que tenía el nombre de Nun, sino que se hallaba en el otro extremo de la mesa, desde donde observé sorprendido que La Esfinge me miraba fijamente, pues lo cierto es que esperaba verla por detrás. Así, me continué observándola durante unos instantes para ver si hacia algo, pero La Esfinge permaneció igual. Luego, probé cambiando de lugar para ver lo que ocurría, y me situé detrás de la silla que se encontraba entre los dos extremos de la mesa, sin perder de vista en ningún momento a La Esfinge ya que desde esta posición podía observarla en toda su longitud. Dicho esto, se quedó en silencio.

          Entre tanto, yo no salía de mi asombro, pues La Esfinge continuaba mirándome; hice una última tentativa, ahora para ver su cuerpo, pero no había remedio; me pusiese donde me pusiese, los ojos de la Esfinge continuaban mirándome penetrantes. Esto me impresionó, y para evitar ponerme nervioso, dirigí mi atención a mirar lo que había encima de la mesa; algo que hasta el momento no pude hacer con detenimiento, tan absorto como estaba con el ordenador y La Esfinge.

          Así pude observar los escudos, y me apercibí también que del centro de la mesa donde estaba la piedra cúbica, salían unos triángulos que formaban una brújula o rosa de los vientos, orientada según los cuatro puntos cardinales y señalando a los escudos. Al dirigirme a la silla de Nun para ver su orientación; comprobé que su escudo tenía una N, letra que indica la punto cardinal Norte. El nombre del escudo era Dan y tenía por insignia una cabra con el cuerpo de pez subida a una roca.

          Seguidamente, hice lo mismo con los otros tres puntos cardinales: continué con la silla situada al Este, cuyo nombre era Judá y tenía por insignia una espada, una balanza formada con los brazos, y a su lado las Tablas de la Ley; al Sur estaba la silla con el nombre de Rubén y tenía por insignia un cangrejo; por último, al Oeste, me encontré con la silla de Efraím, cuyo símbolo era un carnero. Y todo ello me recordó al escudo que hallé en la Sala del Caos, ya descrito anteriormente.

          Una vez visto lo que contenía la mesa, me dirigí a una estantería repleta de libros, que por la variedad de los temas de que trataban, parecía contener toda la historia de la creación, pero yo ya tenía suficiente con el ordenador y La Esfinge.

10.2. ARCANO XIX: El SOL O LA INSPIRACIÓN

          Estuve largo rato paseándome por la sala, y después de observar todo lo que pudiera serme de interés, volví hacia la mesa y ocupé la silla que tenía el nombre de Nun; allí me quedé sentado y pensando lo que debería hacer a continuación mientras jugaba con los dados. De pronto, me vino la feliz idea de obtener el número total de los justos sumando los números que Yhavé dio a Abrahán:

  50 + 45 + 40 + 30 + 20 +10 = 195, los justos de Abraham

          Seguidamente, al coger los dados que tenían las tres cifras del número obtenido, 195, produjo una respuesta inmediata del ordenador, que mostró en su pantalla el número 1945. Me quedé mirando esta cifra, pero no comprendía su significado. Entonces, el ordenador me dijo:

          «—No te extrañes, pues es ahora cuando comenzarás a aprender el Lenguaje Universal; pero antes te voy a decir el significado de esta cifra. En realidad, es un año, el año que marca el comienzo de una nueva Era para el hombre, ya que es la fecha histórica en que el hombre comienza a manejar una nueva energía cuya fuerza, si es mal controlada, puede ser infernal, capaz de destruir toda la vida de este planeta. Como verás, Yhavé estaba dando a Abrahám la clave de un año donde el hombre tendría por primera vez en sus manos, la energía más destructiva que hay en el universo y que mal usada puede conducir a su exterminación. Además, es en dicho año cuando se lanzarían también por vez primera las dos bombas atómicas destruyendo sendas ciudades; todo lo cual coincide con el sentido del diálogo entre Abrahám y Yhavé cuando aquel le pregunta si perdonaría a toda la cidudad en caso de que faltasen cinco de los cincuenta y éste le responde que si hubiera 45 los perdonaría: “...‘...28 Supón que de los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?” Dijo: “No la destruiré, si encuentro allí a 45.’... (Gn. 18, 24-33)». Y todo ello no era sino una indicación del tiempo y también del lugar en que serían lanzadas; pues la cifra 19, que es el Arcano XVIIII, "El Sol" señala a Japón cuyo símbolo es el sol y es conocido también como «Los hijos del Sol Naciente»; y el número 4 que representa al Emperador vuelve a llevarnos al mismo sitio, por ser el único país que tiene emperador en nuestro tiempo; y esta es la razón de cambiar el 5 por el 45, además de ser una prueba de que no era una invención de los sacerdotes de Israel, sino una clave que recibieron éstos de Abrahám para guardar el secreto en el Libro del Tarot, que es a la vez «el Libro de los Siete Sellos»: « 1 Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos.» (Ap. 5, 1). Así se cumplió el mensaje. Y para que no tengas dudas de que la clave es la correcta, el Arcano 19, encierra además otro mensaje, cuyas imágenes evolutivas y descripción te presento:

         Arcano XIX: LA INSPIRACIÓN en el acto de irradiar sus emanaciones. Es el símbolo del misterio del cordón anudado cifrado en la letra Quoph. Representa el principio del fuego creador, la nutrición de la naturaleza, la sucesión de los actos, la fuerza misteriosa que es clamor, dolor y gloria simultáneamente.

         Atributo modelador: Sagitario, morada de Plutón. En el Plano espiritual es la luz divina, principio de todo conocimiento, la verdad fundamental de la que emergen todas las verdades. En el Plano Mental representa la inteligencia que formula los conocimientos, el manantial que alimenta las fuentes en que se reflejan las imágenes. En el Plano Físico propende a los procesos vinvulados a la manifestación de los poderes ocultos, la acción de las fuerzas sutiles, lo que exige deliberación sin alcanzar resolución.

         Axioma transcendente: “Coje el escudo de tu fe y avanza con paso decidido, ya sea en favor del viento o constra todos los vientos”...» (Iglesias Janeiro, 1984: 319).»

          Dicho esto, el ordenador enmudeció; y yo me quedé muy pensativo, pues, efectivamente, todo era una verdad que ratificaba la historia.

          Pasado un tiempo, que igual podría haber sido una hora que cinco minutos, esto nunca lo sabré, pues todo parecía transcurrir en un mundo de ilusión, se me ocurrió mirar el cuaderno de notas; y entonces pude comprobar que lo que me estaba sucediendo no era ningún sueño ni fantasía de mi mente. Pero lo que más me preocupaba era que los amigos y personas a las que trataba de explicarles estas experiencias no mostraban ningún interés por comprenderme, ni tampoco por aprender este lenguaje que está escrito en el cielo; y así tenía que ser, aunque me costase aceptarlo, para que nadie pudiera cambiar lo que el tiene escrito para nuestro tiempo.

          De pronto, mientras seguía meditando sobre todo esto, vi que el ordenador se encendía y mostraba en su pantalla la suma de unas cifras:

         A continuación comenzó a hablar a hablar y dijo:

          «—La suma del año 1945, indica un siglo en que ocurrirán todas las cosas que dice el Evangelio de San Juan.»

          Seguidamente, apareció en la pantalla la otra suma de cifras:

1 + 9 = 10, Arcano X, la Rueda de la Fortuna

          Y el ordenador continuó diciendo:

1 + 9 + 4 + 5 = 19, Arcano XIX, el Sol o la Inspiración

          «—Como verás, este lenguaje está cifrado todo en números, y te estoy dando las fórmulas de su funcionamiento. La cifra 19 representa al siglo en el que estamos, y cuando el mensajero del cielo pase por la tierra, la muerte y los tres jinetes del apocalipsis darán la vuelta a la tierra cumpliendo sus trabajos, pero el hombre no se enterará por estar cegado por sus descubrimientos y el modo de aumentar sus riquezas. De ahí que la suma 1 + 9 = 10, nos esté señalando a un año concreto, 1910, a partir del cual comenzaráa suceder todo esto. Y el mensajero es el Cometa Halley, que a su paso se llevará toda la generación del siglo XVIII, hecho que durará hasta 1986.

10.3. ARCANO X: LA RUEDA DE LA FORTUNA

          Siguiendo con el número 10, decir que representa al Arcano X o Rueda de la Fortuna; y señala el cambio de trabajo que efectúa el hombre sin darse cuenta, debido a la transformación de sus estructuras mentales, para entrar en una nueva fase de aprendizaje. He aquí sus imágenes evolutivas y descripción:

         «Arcano X: LA RETRIBUCIÓN en su obra retribuidora. Es el símbolo del misterio de la le de compensación cifrado en la letra Iod. Representa el principio del Verbo plasmado, el orden y la necesidad de su existencia, la periodicidad, el Karma, causa y efecto, la rueda de la vida en sus infinitas rondas.

         Atributo modelador: Pluto, en Escorpio. En el Plano espiritual es la sucesión del tiempo y las circunstancias como causa de perfección, el eterno retomar de las cosas, la esencia que vivifica y la materia a vivificar. En el Plano Mental representa la inducción y la deducción, el tiempo y el intervalo, la generación de emociones y la regulación de pasiones, la proyección del pensamiento en sus infinitos aspectos. En el Plano Físico propende a la acción y la reacción, la aplicación de la moral a lo material el confrontamiento de los deberes diferidos.

         Axioma transcendente: “Costoso es el saber que compras con la experiencia, y más costoso el que te falta por comprar...» (Iglesias Janeiro, 1984: 316).

          En este punto, el ordenador dejó de hablar y la pantalla se apagó.

10.4. HECHOS HISTÓRICOS RELEVANTES DEL SIGLO XIX

          Por el momento, yo no lograba asimilar todo ese cúmulo de información que se agolpaba en mi mente sin aparente sentido; pero tras este período de caos, el torbellino de ideas se fue asentando y comencé a ver con más claridad; así, al ojear las notas de mi cuaderno, me vino la idea de poner en los dados los números que le dio Yhavé a Abrahám, en forma de fechas históricas, para tratar de obtener alguna respuesta del ordenador. Y como ya contaba con la clave del Siglo 19, construí la cifra 1910 y el ordenador se iluminó mostrándome los siguientes datos:

         Año 1910:

          – Revolución de México.

          – Conferencia Panamericana Bs. As.

          – Gran huelga de ferroviarios en Francia.

          – Unión SudafricanA.

          – Jorge V, rey de Inglaterra.

         – Escott en el Polo Sur.

          – Marie Curie aísla el Radio.

          – Paso del Cometa Halley (2O de Abril).

          – Aire acondicionado..

          – Giróscopo.

          – Cubismo.

          A continuación hice lo mismo con la cifra 1930, y la pantalla siguió escribiendo:

         Año 1930:

          – Nacismo triunfante en las elecciones de Alemania.

          – Méjico nacionaliza el petróleo.

          – Getulio Vargas presidente del Brasil hasta 1945, por revolución.

          – Golpe militar en Argentina y Perú.

          – Primer Ciclón.

         – Boicot antibritánico en la India promovido por Gandhi.

          –Sublevación de los campesinos en Rusia debido a la colectivización de sus tierras.

          – Descubrimiento de Plutón por Tombaug (21 de Enero).

          –Cronógrafo de Lyot.

          –Primer Campeonato Mundial Profesional de Fútbol.

          Después hice lo propio con la fecha 1940, pero en esta ocasión la pantalla comenzó a parpadear, y pensé por un momento que no me iba a dar ya más respuestas, hasta que, ¡cual no sería mi asombro!, cuando apareció en la pantalla una figura que me hizo estremecer: era ni más ni menos que el Arcano XIII, La Muerte; e instantes después mostró los siguientes datos:

         Año 1940:

          – Alemania lanza su Blizkreg contra Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda y Francia.

          – Batalla aérea en Inglaterra.

          – Primer Betratón por Kert.

          – Factor RH.

          – Derrumbe del puente colgante Tacoma.

         – Narrus en EE.UU; 4 meses después de su terminación (854 m. de amplitud de arco).

          – Queen Elizabeth, el mayor trasatlántico del mundo.

          – Se generaliza la Segunda Guerra Mundial (955 millones de muertos).

          Estuve un rato esperando más información, pero la pantalla se había apagado, pues no parecía poseer más datos reseñables de la fecha en cuestión; así que, se me ocurrió poner la fecha de mi nacimiento y cogiendo los dados puse 1927; no tardó en iluminarse nuevamente la pantalla para ofrecerme la siguiente información:

         Año 1927:

          – Sexta conferencia Panamericana de la Habana.

          – Insurrección en Méjico.

          – Conferencia Económica Internacional de Ginebra.

          – Vuelo al Atlántico sin etapas por Lindbergh en 30 h. 39'.

          – Mutación de un gen con Rayos X por Mulller.

         – Nana, film de Renoir.

         – Un sombrero de paja, de Italia de Clair.

          – El Cantor del Jazz, primer film musical.

          – Primer cohete experimental.

Tras la presentación estos últimos datos en la pantalla gigante del ordenador que tanto los presentes en las sala del juicio, como los conectados a la red Internet pudieron presenciar en tiempo real, el Abogado Defensor dio por finalizada su intervención emplazando a los asistentes a una nueva sesión para aclarar dudas, completar y actualizar las pruebas presentadas en lugar y tiempo real.

         (A).—Con la venia, señor. Señores del jurado. Doy por terminada mi intervención de hoy y solicito un aplazamiento del juicio para que los Señoress del Jurado puedan estudiar la información presentada y plantear las dudas pertinentes a través del Fiscal.

          No había terminado de pronunciar la última palabra, cuando intervino el Fiscal para pedir la siguiente aclaración:

         (F).—Con la venia, señor. Entre las aclaraciones para la próxima sesión, pediré a la Defensa que explique con detalle la relación de este Lenguaje Universal de la Conciencia que está enseñándonos con las profecías más famosas y España. Además, queda pendiente también la ordenación definitiva de la Carta Astrológica, que si mal no recuerdo, dejó inconclusa en su exposición sobre la Casa de los Misterios Ocultos. Por eso le pediré también que demuestre la validez de dicha Carta Astrológica para situar en las coordenadas de espacio y tiempo reales, las profecías mencionadas y los lugares señalados en el mapa de España, para demostrar así su relación con los sucesos acaecidos más recientes y por llegar, como bien ha dicho.

         (J).—Se acepta la propuesta del Abogado Defensor y Fiscal. ¿Alguna cosa más que alegar por parte de ambos?

          Ante la respuesta negativa de los dos el Juez da por finalizada la sesión.

         (J).—Señores, se levanta la sesión. La reanudaremos mañana a las 10 horas. ¡Buenas noches tengan todos!

         Y cuando se disponía a abandonar la sala se acercó a los Señores del Jurado diciéndoles:

         (J).—¿Ya comienzan a ver que la verdad tiene dos caras, una visible y otra oculta que hay que sacar a la luz? ¡Hasta mañana!

          Durante la siguiente sesión, que hacía ya la número trece, el Abogado Defensor fue presentado ordenadamente las profecías más relevantes, esplicándolas según el Lenguaje Universal de la Conciencia y demostrando su relación con España como punto de encuentro y juicio.

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