La Universidad de la Vida Bi da to Be


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TESIS DE ACCESO

II

CUERPO TEÓRICO

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Sumario de la Defensa (1ª Parte)

Presentación detallada de las Pruebas

El Anciano y Yo

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INTRODUCCIÓN

    En la apertura al tercer día del Juicio, el Anciano Juez, me instó a que hiciese un análisis pormenorizado de las pruebas presentadas en la sesión anterior, a lo que yo asentí complacido, pues era algo que había esperado con ansiedad durante largo tiempo.

         Pero antes de pasar a la narración de lo que ocurrió ese día, quisiera, estimado lector, realizar una pequeña introducción al tema.

         Se ha dicho a menudo, y no sin falta de razón, que la vida, tal como en esta dimensión la entendemos, es un pasaje tránsito o peregrinaje hacia algo desconocido que se denomina también muerte. Yo quisiera matizar esta idea, añadiendo que «la vida» palabra cuyo mismo sonido en la lengua vasca se compone de dos pabras, bi da, de significados respectivos ‘dos’ y ‘es’, es una oportunidad, una escuela para acceder a la auténtica vida, a la Vida Eterna. Porque, en este mundo de tinieblas, vida y muerte son las dos caras o extremos de una misma realidad generada por nuestra mente, a través de los cuales, efectivamente, es preciso pasar para comprender su verdadero sentido. Lo que nadie puede conocer de antemano es cuando ni cómo despierta esa inquietud del hombre al encuentro de esta Verdad.

         Así me sucedió a mí, del modo más insospechado, comencé a vivir la experiencia más asombrosa que hombre alguno pueda imaginar. Una aventura creadora sin parangón a través del laberinto de mi mente, en busca del tesoro del los tesoros, que es el Yo soy o Consciencia Inmortal. Todo empezó cuando El Anciano, La Conciencia, hizo acto de presencia y me habló, palabras de vida que penetraron como un rayo de luz en lo más recóndito de mi ser, haciendo patentes las tinieblas entre las que había estado sumido hasta entonces, e instándome a decidirme entre dos únicas opciones: o seguía a ese destello esperanzador que presagiaba una salida, o me dejaba devorar por las fauces de la oscuridad, pudriéndome lentamente al ritmo imparable del mortal tiempo.

         Tras afrontar fuertes conflictos internos y externos, tomé la primera opción, y con el único amparo de una Fe inquebrantable, inicié, «solitario», el viaje de mi vida; la partida de ajedrez decisiva contra la muerte, cuyo último movimiento es posiblemente la finalización de este libro que a continuación le presento a usted lector, para que si algún día se decide a recorrer los oscuros pasadizos del laberinto de su mente en pos de la auténtica Libertad, pueda disponer de «la linterna inextinguible» que es el Lenguaje de la Conciencia Universal, descifrado por mí en este libro.

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SESIÓN 3ª: EL DESPERTAR DE LA CONCIENCA

1.1. EL JUEZ PIDE EXPLICACIONES A LA DEFENSA

    Eran las 9,45 h. de la mañana, y la sala del Juicio comenzaba a verse nuevamente concurrida y los personajes del evento iban ocupando paulatinamente sus asientos

        La tensión con la que finalizó la sesión anterior parecía estar contenida en los rostros del Jurado, Se notaba ocupando su sitio del día anterior; unos minutos después compareció el Señor Juez seguido de los veinticuatro ancianos y haciendo un gesto con la mano nos indicó que tomáramos asiento, cosa que hicimos entre murmullos. Seguidamente, el Señor Juez, imponiendo silencio dijo:

         (J).—Queda abierta la sesión tercera de la revisión del juicio de Jesús de Nazaret que fue suspendida ayer. Y ante la conmoción creada en el Jurado por las últimas declaraciones del Señor Fiscal, insto al Abogado defensor a que realice un análisis detallado de sus pruebas para evitar confusiones y malos entendidos.

         (J).—¿Tiene el Señor Fiscal algo que alegar? -dirigiéndose a la parte acusadora.

         (F).—¡No! —haciendo un gesto con la cabeza.

         (J).—¡Proceda pues, la defensa, tomándose todo el tiempo que estime oportuno!

         A continuación el Abogado defensor se dirigió al estrado portando sus informes de defensa y con voz firme pero serena comenzó su alocución dirigiéndose a los señores del Jurado.

1.2. EL ENCUENTRO CON EL ANCIANO

         Pasaron los años, y comprendí que el templo no era sino el claustro materno. De hecho, ese fue el lugar de mi encuentro con el anciano que tanto me había enseñado...durante nueve meses.

         El buque de pesca en el que yo trabajaba, zarpó del Puerto de Pasajes a las cero horas de un caluroso día del mes de Agosto con rumbo hacia las llamadas Playas del Gran Sol, paraje situado muy al norte de nuestra base y visitado con asiduidad por las flotas pesqueras.

         Como he dicho, mi trabajo consistía en mantener el buen funcionamiento de los motores; y en tal menester me hallaba el día del sorprendente suceso, cumpliendo mi turno de guardia, cuando de pronto, giré instintivamente al notar una presencia a mis espaldas; mis ojos se encontraron con los de un anciano que me observaba atentamente. Algo perturbado por la repentina visita, le pregunté si era nuevo en el barco, pues no le había visto en el momento de zarpar, a lo que me respondió diciendo que llevaba mucho tiempo navegando. A partir de aquí, superado mi desconcierto inicial y tranquilizado por su afable y serena apariencia, mantuvimos nuestra conversación hasta que terminé la guardia, charlando amigablemente sobre temas intranscendente relativos a la pesca. Luego, despidiéndose de mí, pareció desaparecer discretamente en el fondo de la sala de máquinas.

         Horas más tarde, tras haber descansado en mi litera, me levanté decidido a utilizar el tiempo de ocio que todavía disponía para proseguir la charla con aquel viejo, pues me había quedado un grato recuerdo de nuestro inesperado encuentro y algo en mi interior me impulsaba a buscar su compañía. Después de una infructuosa búsqueda por el barco, pregunté a uno de los marineros por el nuevo tripulante; tras mirarme con un brillo malicioso en las pupilas como si le hablara a un loco o borracho, su respuesta fue que no había nadie nuevo en el barco, y me quedé perplejo. Pero la confusión se apoderó finalmente de mí cuando el resto de los hombres que faenaban en el buque, también negaron la existencia del misterioso anciano.

         Sin embargo, cuando logré calmarme un poco, traté de analizar la veracidad de aquel extraño encuentro, intentando recordar el mayor número de detalles del mismo. Así, pude hacer presentes con claridad meridiana los pormenores de la conversación junto al dato quizá más decisivo, el tiempo de duración de la misma, casi dos horas. Además, tenía también a mi favor una larga experiencia de trabajo en el barco donde nunca me había quedado dormido; y era tal la seguridad que me aportaban todos estos datos, que llegué incluso a pensar que se trataba de una broma colectiva de la tripulación hacia mí. Ya solo me quedaba recurrir ante la autoridad a bordo más allegada a mi ocupación, el jefe de máquinas, y me encaminé resueltamente a consultar a este hombre, cuya respuesta no pudo ser menos alentadora:

         «¡Eso es que lo has soñado!», me dijo jocosamente.

         Definitivamente, nadie conocía a mi personaje; nadie excepto yo.

         «Y ¡bueno!» —me dije a mí mismo dando un suspiro con ánimo de aceptar la situación—, «después de todo tampoco es probable que se trate de una broma, pues conociendo los hábitos de mis compañeros y tratándose de gente tan dispar, veo muy difícil que se hayan puesto de acuerdo para jugarme una mala pasada.»

         Descartada también la confabulación, me sentí algo más tranquilo, y ante los visos de suceso extraordinario que empezaba a tomar mi experiencia, decidí actuar con prudencia, dando tiempo al tiempo para ver lo que ocurría. Así, el barco continuó navegando hacia los bancos de pesca, mientras yo iba olvidándome de aquella historia conforme pasaban las horas.

         Pero un día, estando otra vez en mi banco de trabajo, aquel hombre extraño pareció materializarse ante mí. Sí, aunque suene raro, quizá sea la expresión más adecuada para describir tal evento, pues ni siquiera le oí acercarse. Solo tuve conciencia de que estaba conmigo, y de pronto, mis ojos se posaron en El, que me sonreía moviendo amistosamente su cabeza, mientras yo caía presa de la confusión sin saber que decir. Así, nervioso y desconcertado en extremo, cerré los ojos varias veces con fuerza intentando desesperadamente convencerme a mi mismo de que no soñaba; pero cada vez que los abría, allí estaba el anciano, mirándome con sus ojillos socarrones y mostrando su impertérrita sonrisa. Además, todo a su alrededor parecía haberse convertido en una especie de bruma etérea que difuminaba los contornos de cuanto pudiera serme familiar; el hombre era lo único constatable en aquella atmósfera insólita, que al igual que un velo, se extendía en su derredor ocultando algo quizá todavía prohibido para mí.

         Recuerdo que quise hablar, pero mis labios no podían despegarse; la voz, el gesto, los movimientos que hubiera deseado hacer, todo estaba atenazado por una extraña parálisis. De pronto, me asaltó el pensamiento de que iba a morir, con el que me identifiqué a modo de última y desesperada explicación para lo que me sucedía, por creer que estaba teniendo una de esas alucinaciones que invaden la agonía de muchas persona ante su estertor final.

         Pero todo este caos se esfumó al instante cuando vi al anciano realizar un movimiento casi imperceptible con sus manos. Algo parecido a una suave brisa acarició mi rostro; di un profundo suspiro y sentí un alivio vivificante al verme otra vez dueño de mi persona. Acto seguido, su voz resonó en el aire; y esta vez, tuve la clara sensación de que venía de muy lejos, como atravesando una inmensa distancia; lo cierto es que sus palabras, inusitadamente lentas y agradables, envolvieron mi alma como el calor de un bálsamo reconforta una herida:

         «—¡No temas! Yo tengo mil nombres...Unos me llaman Sabiduría; otros Vida Eterna; los hay que me nombran con la palabra Amor; hay también quien me conoce como Justicia...»

         Dicho esto, hizo una pausa y me lanzó una extraña pregunta que en un primer momento no comprendí:

         «—¿Deseas entrar en mi templo? En el dominan la Enfermedad, el Dolor, el Hambre, la Injusticia y la Muerte; y esta última es la que gobierna ahora este mundo. Si entras yo estaré siempre contigo; seré tu Guía y tu Escudo protector. Solo te pongo una condición; no te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda, porque, siendo así, te abandonaré, ya lo hice con otros.»

         Yo, a estas alturas, estaba ya absolutamente fascinado aunque debo decir también que notoriamente más sereno, escuchándolo con todos mis sentidos alerta. El prosiguió diciendo:

         «—...Una vez hayas entrado en este templo no podrás salir. Tan solo yo poseo las llaves que abren y cierran sus puertas.»

         Me habló de cosas que mi corto entendimiento de entonces consideró auténticos arcanos. Pero es ahora, cuando comprendo realmente lo que quiso transmitirme. De todas formas, son temas de una gran profundidad filosófica de cuyo tratamiento prescindiré, simplemente porque no vienen al caso; sí continuaré en cambió con otras revelaciones que me fueron hechas en el curso de este encuentro. Así que le respondí:

         —Aún no sé muy bien la razón, pero estoy dispuesto a correr el riesgo siempre que no me abandones.

         Tras conocer mi respuesta añadió:

         «—Yo te daré “las llaves” con las que podrás reconocer “las puertas” que tienes que abrir. Cada una de estas puertas tiene su propia clave con un nombre y solo con este nombre se podrá abrir. Yo estaré allí pero tu no me verás, aunque podrás reconocerme a través del lenguaje de los símbolos que te enseñaré; y si no me reconocieses a la primera, insiste, pues dicho lenguaje será como una linterna con la cual nadie más que tu podrá “verme”

         Después de una pequeña pausa continuó:

         «—Anteriormente otros entraron con esa luz, pero los tesoros de este templo los cegaron. Por eso abandonaron la linterna y quedaron en tinieblas. Entonces, yo les arrebaté la luz para que no pudiesen salir. Y cuando les envié a mis mensajeros para que abandonaran finalmente la Casa de la Muerte, los mataron e hicieron con ellos cuanto quisieron.»

         Al término de estas aclaraciones, el Anciano volvió a preguntarme si estaba dispuesto a entrar en el recinto, advirtiéndome que aún estaba a tiempo de volverme atrás, pero mi decisión estaba tomada y le contesté con un sonoro sí. A partir de entonces, aquella Entidad me indujo al aprendizaje de un extraño Lenguaje Cabalístico, haciéndome comprender que éste constituiría una especie de guía con el que poder adentrarme en el Laberinto sin riesgo a que me extraviara.

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SESIÓN 4ª: LA ENTRADA EN EL LABERINTO

2.1. LA ESFINGE

         Entramos en un hermoso jardín donde había toda clase de árboles y plantas. En lo que parecía ser su zona más elevada, se alzaba imponente una estatua descomunal que representaba una esfinge, y antes de continuar adentrándonos pregunté al anciano por su significado. Esta fue su respuesta:

         «—Como verás, esta esfinge tiene cabeza de hombre, lo que le confiere toda la sabiduría del universo; es el Alquimista, el Señor del Fuego..., el único ser que posee el poder de desvelar todos los secretos del universo. Así mismo, verás que tiene un cuerpo de toro, significando la fuerza bruta y bravura de este animal, al que sin embargo se le puede engañar con un simple lienzo de color rojo. Y el paralelismo que tiene con el hombre resulta bastante evidente, si asociamos la fuerza bruta de aquel, con el tesón y coraje de éste por una parte; y la correspondencia del lienzo con la pasión ciega que suscita el fanatismo, hasta llevarle al engaño y la destrucción, por otra. Sería comparable a las banderas representativas de ideales etnológicos con las que se obceca y divide en subzonas religiosas, socio-políticas, económicas... Entonces, ese cuerpo poderoso del toro bravo, es semejante por la furia de su empuje al poder destructivo de la naturaleza cuando sus elementos se desencadenan a modo de tormentas, terremotos, huracanes, maremotos...etc. Y al mismo hombre cuando pierde la razón, dirigiendo toda esa energía desatada a la fábrica de armas y promoción de guerras para aplastar cuanto se interponga en su camino. Las patas de la esfinge son de león y encarnan las garras con las que los reinos de la tierra defienden sus fronteras. También representan al poder de sus reyes y el oro por el cual se matan entre sí. Significan así mismo el Sol o Espíritu del hombre cuyo símbolo es el fuego.Por último, observarás que tiene dos alas, indicadoras de la aptitud que posee el ser humano de dominar el reino de los aires por medio de su sabiduría para alumbrar ideas y crear cosas

         Hasta ese momento, me embargaban simultáneamente dos sentimientos aparentemente antagónicos: el convencimiento de que todo cuanto sucedía era fantástico y la certeza a la vez, de que también era lógico y pleno de sentido. Y sin ningún género de duda, era mi acompañante quien realizaba esa extraordinaria simbiosis, cual si se tratase de un juego de niños; pero aún y todo tenía la sensación de que algo faltaba, y así se lo hice saber:

         —¿Y el agua? —le pregunté anticipándome a sus palabras cuando se disponía a proseguir.

         El, hizo una pausa, me escuchó, y continuó amablemente diciendo:

         «—Hijo mío, como ves, la Esfinge representa todos los elementos, en tanto que el hombre encarna la Era de Acuario. Su símbolo es un hombre con dos cántaros; es decir, el Alquimista mezclando espíritu y materia.»

         A partir de aquí, me reveló los demás secretos para salir del laberinto, entregándome un curioso libro que tenía la siguiente leyenda grabada a fuego: «...12 “Yo soy la luz del mundo. El que ande conmigo no se perderá en las tinieblas...”...» (Jn. 8, 12). Por último, El Anciano me aconsejó que lo conservara celosamente, pues era «la linterna» que me permitiría reconocer los caminos, en el templo de las tinieblas que me arrebataría el recuerdo. Y así me lo dijo:

         «Esto ocurre cuando se entra en el templo de Nun; lo mismo que cuando se entra en el mundo de los hombres. En esos lugares reinan el caos y la muerte; sus maestros están ciegos y sordos, e intentan, a pesar de todo, guiarse los unos a los otros para encontrar la salida; objetivo, que lógicamente, no consiguen. Te dirán que conocen el camino. ¡No les hagas caso! Cuando encuentres una salida, escribe lo que has visto. Escucharás que te llaman loco, verás que se ríen de ti...No prestes atención y sigue mis instrucciones.»

         No volví a verlo hasta el año 1979, tras regresar de una conferencia sobre Mitología del Pueblo Vasco.

2.2. LO QUE LE OCURRE AL SER HUMANO ANTES DE SU NACIMIENTO

         Pasaron los años y comprendí que «el templo» no era sino el claustro materno. De hecho, ese fue el lugar del encuentro con el Anciano que tanto me había enseñado...durante nueve meses.

         La experiencia vivida con Él no era realmente de 1958, sino previa al estado físico; y por una razón totalmente inexplicable desde el plano material, yo había revivido la escena en que aquel ser magnífico se instruía para mi existencia humana.

         Cuando salí del recinto en donde se habían creado y unido materia y espíritu, me encontré en la Casa de la Muerte, también llamada Tierra; y ya no pude recordar nada más.

         Por lo tanto, todo indicaba que había existido ya antes de nacer; y que ahora, habiendo penetrado en el Templo, estaba convertido en un ser humano rodeado de tinieblas ancestrales. Alrededor mío, otros seres humanos (obreros, campesinos, científicos, pensadores, artistas...etc), estaban igualmente cumpliendo una misión en la Tierra; aprender o enseñar, y a menudo ambas cosas.

         Es posible que mucha gente no pueda, o simplemente no quiera entender esto; sin embargo es tan cierto como que algún día el hombre llegará incluso a demostrar que existe otra dimensión, y que en ella reside la Verdad. Por el momento, los humanos somos demasiado soberbios y tenemos el ego tan inflado que nos es imposible aceptar dicha realidad. Después de todo, ¿Qué sería de nosotros si admitiéramos que nuestros cuerpos son máquinas programadas con libre albedrío?; ¿pero en definitiva máquinas?

         El hombre ha llegado a la delirante conclusión de creerse único en el universo. No sabe que cuando llega al mundo entra a la Casa de la Muerte y pierde todo el recuerdo de lo que era antes de nacer.

         Yo abandoné el claustro materno en 1927, y desde entonces mi mente quedó totalmente vacía del recuerdo del anciano maestro. Pero en 1958, la luz me inundó diáfana y el reencuentro con aquella turbadora presencia, abrió mi mente a la evocación de sus enseñanzas. Inexplicablemente, todo mi pretérito reapareció ante mí y me era agradable recordar y revivir.

         Cuando el anciano se fue, permanecí unos instantes pensativo. Luego, subí a cubierta y escruté todo mi entorno: Nada; ni en el cielo ni en el agua se apreciaba cosa alguna fuera de lo habitual. En el puente de mando me encontré con el patrón, y muy excitado, le pregunté si había notado algo anormal, si habíamos estado parados, por la hora que era.

         Y de vuelta a la tierra y al presente —«Yo soy la luz del mundo»—, esta fue la respuesta del patrón:

         «¿Qué te pasa “catalán”?» —este era el apelativo con el que me llamaban todos en el barco— «¿Estás borracho o dormido? ¿Cómo que si hemos parado? Son las tres de la mañana y hay que llegar a los bancos en el tiempo previsto.»

         Profundamente desalentado por la respuesta, bajé otra vez a máquinas; y, ¡cual no sería mi sorpresa! cuando mis ojos desorbitados se fijaron en el reloj parado marcando las dos y media y con el cristal que protegía la esfera roto. Inmediatamente después, resonaron como truenos en mi mente las palabras del anciano: «Para que no dudes de lo que has visto y oído conmigo, el reloj se detendrá a las dos horas treinta minutos, y su cristal aparecerá rajado». Confieso que me sentí sobrecogido por el miedo, pero continué en mi puesto de trabajo hasta que un compañero vino a relevarme. Tuve que explicarle la causa del deplorable estado del reloj y lo hice atropelladamente, contándole la poco convincente historia de una llave que al resbalárseme de la mano, fue a parar accidentalmente contra la esfera.

         Si estos hechos hubieran ocurrido hoy, en 1987, tal vez hubiese asociado al Anciano con un extraterrestre en visita de cortesía; y es posible también que mis compañeros hubiesen mostrado mayor confianza y credibilidad. Pero lo cierto es que ese año de 1958, raras eran las personas que habían oído hablar de estos viajeros del espacio.

         Sea como fuere, quiero dejar bien claro que cuanto vi u oí entonces, me resultaba incomprensible. Llegué a pensar incluso que había sido víctima de una alucinación, de un repentino destello de locura. Pero sucedió. Ocurrió, y me fue permitido comprobar que mi mente no sufrió alteración física alguna; ni siquiera la típica ensoñación que se atribuye a los hombres del mar, tuvo nada que ver en el asunto.

         Días más tarde, regresamos a puerto y mi primera preocupación fue buscar el libro; recordaba perfectamente aquella leyenda grabada a fuego en su cubierta: «Yo Soy la Luz del Mundo». Compré una Biblia, y lo cierto es que cuanto más me afanaba en su lectura, menos sacaba en claro; finalmente, algo desalentado por la adversidad, opté por dejarlo.

         Un año después, cuando ya todo lo acaecido en el barco comenzaba a pertenecer en mi mente, al archivo de los recuerdos, un hecho extraordinario volvió a perturbarme; el viejo reapareció mientras navegábamos hacia el Norte, otra vez rumbo al Gran Sol. Estas fueron sus palabras:

         «Veo que has encontrado “la linterna” de la que te hablé, pero también compruebo que no has aprendido a usarla. No debes preocuparte, pues yo te enseñaré.»

         Y así fue. A partir de entonces mi vida dio un giro tan brusco que ya nada fue como antes. De arribada, esta vez se lo conté a mi mujer; y la verdad es que no puedo reprocharle, al igual que a mis compañeros, su incredulidad y desconfianza al pensar que era otra de mis bromas. Además, en aquel tiempo, repito, ni siquiera yo estaba plenamente convencido de la experiencia.

2.3. EL DESPERTAR DEL ESPÍRITU

         Es casi inimaginable lo que sufrí moral y espiritualmente por aquel entonces. Y es que, tras unas vivencias como las mías lo más lógico y sano es contarlas; hablar lo que uno ha visto y vivido, expresar lo que se siente... Pero la cruda realidad es que nadie escucha, nadie comprende, y nadie ayuda. Así hasta que comienzas a sentir como si te rompieras por dentro, porque todo el caudal de sabiduría que has adquirido te ahoga y amenaza con desbordarse en tu interior sin que puedas hacer nada para impedirlo. Y sin embargo, ¡Qué maravilloso mensaje era el mío! Mensaje salvador que avisaba de un peligro inadvertido.

         Esta situación tan angustiosa se llama en esoterismo, el Despertar del Espíritu o el despertar del auténtico Yo, e indica que se han abierto los ojos antes de tiempo. En realidad, consiste en la realización de un viaje astral, una facultad extraordinaria que permite traspasar las tinieblas y penetrar en la conciencia de nuestro origen que también es destino. Podría servir el ejemplo de aquel que habiendo tenido un sueño, se lo cuenta a los amigos, pero con la gran diferencia de que esta vivencia tan real e irrefutable en quien lo experimenta, resulta inverosímil para las personas que no han pasado por el mismo trance, pues hoy por hoy no admite demostración alguna. Así, todo queda después como ilusiones de la mente para los escépticos y camino del conocimiento para los iniciados.

         Pero no acabarían aquí mis sufrimientos; todavía me esperaba una dura e inaplazable etapa. En cierta ocasión, hallándome embarcado, llegué a encontrarme tan mal físicamente que tuvieron que devolverme a puerto. Me diagnosticaron una anemia muy fuerte, lo cual era de esperar dado el apetito cada vez más escaso que siguió a las mencionadas experiencias, pues apenas me alimentaba. Al igual que otras personas que habían pasado por situaciones similares, el ayuno largo y prolongado se había convertido en premisa obligada para mí. Viene a ser como «la prueba de fuego» para todo aquel que se inicia en el conocimiento superior, y su práctica purifica la mente contaminada de pensamiento materialista. Es preciso desprenderse de este lastre que ata a la tierra para ser etéreo y volar libre de trabas.

         Así, en vista de mi lamentable estado de salud, decidieron ingresarme en el hospital, donde los médicos terminaron por desahuciarme, no solo físicamente, pues sospecho que mi mente tampoco les merecía mucha confianza cuando les referí parte de mi experiencia. Por suerte no me abandonó (el viejo cumplía su palabra y seguía estando conmigo), porque, transcurrido un mes, había superado ya el bache. Y el premio tan magnífico como inesperado, fue volver a encontrarme con mi Maestro, que me habló de este modo:

         «Ya veo que has pasado la primera prueba. Sigue así, continúa tu vida normal como los demás hombres. En adelante no deberás salir de lo que sabes. Te enseñaré el lenguaje que los otros no quieren aprender y que les permitiría curarse y conocerme. Pero préstales atención; escúchales atentamente, ya que los utilizaré en ocasiones como vehículo de mi palabra para llegar a ti. Tu sabrás diferenciar cuando hablo yo y cuando lo hacen ellos.»

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SESIÓN 5ª: EL MENSAJE OCULTO EN LA LENGUA VASCA

3.1. EL EUSKERA: REMINISCENCIA ORIGINAL DE LA PRIMERA LENGUA

         El consejo del anciano de no desviarme ni a hacia la izquierda ni hacia la derecha, significaba que no debía inclinarme por ninguna idea política o religiosa, de esta manera estaría a salvo del monstruo del fanatismo, impidiéndole hacer de mí su presa.

         El principio de mi camino estaba escrito en un muro del templo y en el se hacía referencia a personajes bíblicos con palabras en Euskera, lengua vasca de origen desconocido para los hombres, que se mantiene aún, si bien inevitablemente desvirtuado, en el Pueblo Vasco.

         Según El Anciano, esta lengua no pertenece al planeta Tierra; en realidad es el idioma de los Maestros que enseñan al hombre la manera de salir del Laberinto. La razón de que se desconozca de donde emana, nace del extravío de estos en el Templo y de su renuncia a «la Linterna» que el viejo recogió.

         Puedo afirmar que estos Maestros enseñaron el Euskera a los hombres, pero la raza humana lo ha despreciado, a excepción del mencionado Pueblo Vasco, o Euskalherría como se diría en su misma lengua, donde ha podido conservarse gran parte del léxico original; aunque debo decir, que tampoco ellos conocen su razón de ser. El resto de esta lengua se desperdigó en un fárrago de lenguas esparcidas por todo el mundo, con lo que el mensaje depositado quedó tan atomizado que hoy sería preciso efectuar un rastreo concienzudo y exhaustivo para volver a juntar las piezas del rompecabezas.

         Sirva a modo de ejemplo la comparación de la expresión humana con un gran mosaico donde se parte de un hipotético color que asignamos al Euskera. Si continuamos la investigación de esta lengua, a través de la infinidad de gamas de colores que corresponderían a todas las lenguas vivas y lenguas muertas que ha utilizado la humanidad hasta nuestros días, quizá podamos algún día reunir las claves y recomponer el mensaje depositado.

         Cuando comencé esta investigación mi base era la Biblia, donde encontré palabras que no solo recuerdan a la lengua Euskera, sino que son, en gran parte, morfológicamente vascas. Constaté además, que en este libro de los libros, se hallan recopiladas todas las claves. Por lo tanto, el siguiente paso sería, considerando a la Biblia como el mosaico del que hablaba, y no solo de las lenguas humanas sino también de la Divina, seguir el rastro a través de sus páginas y reconstruir aquella primera lengua Euskera, contenedora del Gran Mensaje en estado puro e inteligible.

3.2. CLAVES BIBLICAS EN EUSKERA

         Esta es la relación de algunas de las palabras clave mencionadas con sus significados correspondientes en español:

CLAVES BIBLICAS EN LA LENGUA VASCA
Clave Vasca Significado Español
1. Nun ‘Donde’
2. Ur ‘Agua’
3. Edén ‘Veneno’
4. Sara ‘Roce’; pueblo de Lapurdi
5. Laban ‘Resbaladizo, adulador’
6. Lot ‘Dormido’; indeter. lotu ‘atar’
7. Lotan ‘Durmiendo’
8. Eman ‘Dar’
9. (Aya) Aia ‘Papilla’; pueblo de Guipuzcoa
10. Zara ‘Eres’
11. Pau ‘Caída’; Cap. Provin. Franc. (Eusk. N.)
12. Jakin ‘Saber’
13. Onan ‘En el..., en la..., en lo bueno’
14. Beria ‘De él’
15. Aser ‘Principio’
16. Dan ‘Todo’
17. Azkena ‘Último’
18. (Senaar)Senar ‘Esposo’
19. Semei ‘A los hijos’
20. Noa ‘Voy’
21. Araba ‘Hija’; provincia de Euskadi
22. Ar Indeterminado de artu, ‘tomar’
23. Arnon Valle límite de Vizcaya
24. Beor ‘Yegua’
25. Sarea ‘La Red’
26. Esna ‘Despierto’
27. Dana ‘El que...,la que...,lo que es’; ‘todo’
28. Esan ‘Decir’
29. (Astarte) Astearte ‘Martes’
30. (Debora) Dembora ‘Tiempo’
31. Aran ‘Valle’
32. Ezer ‘Nada’
33. Iru ‘Tres’
34. Ela ‘Cuento’
35. Ain ‘Tan’
36. (Beera) Bera ‘Abajo’
37. Hara ‘Mira’
38. Bela ‘Enseguida’
39. Bila ‘En busca de’
40. Adar ‘Cuerno’
41. Eder ‘Hermoso’
42. Jana ‘Comida’
43. Bina ‘De dos’
44. (Amasay) Hamasei ‘Dieciséis’
45. (Gabaon) Gabon ‘Buenas noches’; ‘noche buena’
46. Agur ‘Saludo’
47. Or ‘Ahí’
48. (Zakkur) Zakur ‘Perro’
49. On ‘Bueno’
50. (Etam) Eta ‘Y’

 

         Más adelante, estudiaremos las conexiones de estas palabras con el lenguaje criptográfico, para localizar claves importantes que analizaremos en los próximos capítulos.

         Como he señalado ya, esas claves que nos permitirán descifrar las señales orientadoras del increíble rompecabezas que es la Biblia, se obtienen de la alteración de los nombres que aparecen en dicho libro. Así, cuando esas variaciones coinciden con el nombre de algún personaje, nos ponen en la pista correcta para continuar avanzando más fácilmente.

         De todos modos, está predeterminado que solo unos pocos hombres podrán encontrar el verdadero sentido de los mensajes ocultos que se descubren tras realizar esos cambios. Por eso me advirtió el anciano que era imprescindible el aprendizaje del lenguaje que habló Jesús de Nazaret para recomponer el secreto del mosaico.

         Tomando buena cuenta de esas indicaciones, lo primero que hice fue leer la Biblia, y muy especialmente los Evangelios; pero como ya he dicho, no encontré nada y el anciano vino a mi plano físico por segunda vez; evocando aquel reencuentro (...veo que has encontrado la linterna), sus palabras se vuelven nítidas en mi mente:

         «—¿Qué más has encontrado?»

         —Nada —le respondí—. Y el me recordó unas frases de Jesús.

         «—...7 “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá...” » (Mt. 7, 7). Pues Bien, —continuó mi visistante—, «está claro lo que debes hacer a partir de ahora: Busca, pide y llama

         —¿Dónde? —pregunté impaciente.

         «—Comienza por la lengua del pueblo donde vivas; es decir, con la lengua vasca, y busca en ella las palabras que se correspondan con las de Jesús.»

         Yo continuaba sin comprender y ante mi gesto de duda el anciano prosiguió su explicación retomando la pregunta que le acababa de hacer:

         «—Me has preguntado dónde; pues bien, tu mismo te has dado la pista, porque dónde es la primera señal y en la misma palabra encontrarás la respuesta.»

         Efectivamente, al indagar en el Euskera comprobé que su significado era Nun. Tenía ya pues una clave de partida hacia el laberinto y su desconcertante secreto oculto durante tantos años.

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SESIÓN 6ª: LA CLAVE NUN

4.1. NUN: EN VASCO ‘DÓNDE’

         He aquí algunos ejemplos de plabras vascas derivadas con la misma palabra troncal Nun y sus significados, estraídos del diccionario de Azkue (1984): Nunbait, ‘en algúna parte, probablemente’; nunbeit, ‘poco más o menos’; nunbeita, ‘probablemente’; nunnai, ‘en cualquier lugar’...

         Para seguir el posible rastro de Nun e investigar sus conexiones con la antigüedad, comencé por consultar un diccionario enciclopédico en español, donde encontré lo siguiente: «Nun, mitol.: entre los antiguos egipcios, personificación del Océano Primordial de donde fueron sacados todos los elementos de la Creación». Designaba también a la masa de las aguas celestes donde bogaba la barca solar.

         ¡Ahora ya tenía la primera clave en mis manos! Y me dije solemnemente que debía descifrarla con extrema corrección, puesto que ella suponía la primera piedra del edificio que poco a poco iba a crecer; era imprescindible no cometer errores en su lectura a fin de evitar abrir brechas que, tarde o temprano, pudiesen hacer peligrar la estructura de la construcción.

4.2. NUN EN LA MITOLOGÍA

         Nun era un dios egipcio, y decidí buscar sus fuentes para contar con la información más precisa al respecto. Me aguardaba ya, tentadoramente abierta, la puerta de la Mitología:

4.2.1. Nun: Dios del Caos

         «A los dioses del sol, Nun se opone como símbolo del caos líquido o del Océano Primordial, elemento húmedo del que nacieron todos los seres. Su carácter es tan abstracto que carece de representaciones y de templos, habiendo perdido a su esposa Nut y, por este hecho, Nun perdió su significado.»

         Continué investigando a este dios y me llevó hasta los mitos de Heliópolis:

         «En el principio sólo existía el agua donde flotaban los gérmenes inertes de todos los seres; son las aguas de Nun, personificadas en el dios Nun, expresión intelectual que simboliza el caos. Además, en el Nun vivía un espíritu indefinido que llevaba en si mismo la suma de todas las existencias futuras, llamado Atum. Este, no encontrando un lugar donde reposar, deseó fundar en su corazón (espíritu) todo cuanto existe. Así, salió de Nun por su propia voluntad remontándose sobre las aguas para dar existencia al sol; se hizo la luz, y Atum, diferenciado ya del agua primordial, pasó a llamarse Ra. Antes ningún dios existía, no se conocía aún el nombre de las cosas: “...He creado todas las formas con lo que ha salido de mi boca, cuando aún no había ni cielo ni tierra...(me) procuré el placer con el puño, copulé con mi mano y escupí (el semen) de mi boca: escupí a Shu y escupí a Tefnut”...»

4.2.2. El Himno a Osiris

         «Nun ofrece su agua al viento del Norte que llega por meditación al Sur, porque el cielo crea el aire para su nariz a fin de satisfacer su corazón. Las plantas crecen según su deseo y el suelo produce para él sus frutos. El cielo y los astros le obedecen y se le abren las grandes puertas del firmamento: “Se señor de las aclamaciones en el cielo, adorado en el horizonte del Norte. Las estrellas indestructibles bajo tu autoridad, los planetas infatigables son tu morada.”

         La ofrenda sube a él por orden de Geb; la enéada divina le adora, los habitantes del mundo inferior olfatean la Tierra ante él; los habitantes de las metrópolis del desierto se inclinan alegres cuando le ven, y los muertos que yacen allí le temen. Las dos tierras le adoran cuando se acerca Su Majestad, porque es noble y gracioso, y preside a los nobles. Su función real está establecida y su gobierno sólido.»

4.3. NUN EN LA BIBLIA

         Tenía ya en mi poder la primera pieza del Mosaico y ahora debía de comprobar si estaba en el libro de las claves. Busqué en la Biblia y hallé el nombre de Nun en el índice: «Nun, padre del patriarca Josué; se llama también Nave.»

         Además, Nun es la decimocuarta letra del alfabeto hebreo. Continué adentrándome en la Biblia y volví a encontrarme esta palabra en los Salmos del Rey David: «14 Nun: Su alma será feliz y su descendencia poseerá la tierra.» [Sal. 25 (24), 13]. Y efectivamente, estas palabras coincidían con las pronunciadas por Jesús de Nazaret: «...3 “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”...» (Mt. 5, 3)

         Ya no tenía duda de que contaba con la pieza que me llevaría a todas partes y volví a investigar en los Salmos: «14 Nun: Pues preserva del mal tu lengua, y tus labios de palabra mentirosa.» [Sal. 34 (33), 14]. Con esta última frase descifra la verdad de su esencia que no es otra que ser veraz y no añadir ninguna idea o palabra personal que no estuviera en el libro sagrado. Por lo tanto, en dicho libro el lenguaje es de hombre y esto es fácil de comprobar como iré demostrando más adelante.

         Aún tenemos otro Salmo donde también se encuentra la misma clave: «Nun: 105 Tu palabra es para mis pies una lámpara, la luz de mis pasos...» [Sal. 119 (118), 105-112].

         En definitiva, esta es la clave con la que pude reencontrar al Anciano ¡Pues su nombre no es otro que Nun! Así se corroboraban sus palabras de que Él sería mi guía y mi luz, una lámpara en la oscuridad, donde mis pies, (sus pies) pisarán fuerte el camino de la verdad y de lo oculto. Y para ratificarme a mi mismo en el hecho de que Nun debía estar en el Lenguaje de Jesús, indagué en los Evangelios y en el referente a San Marcos encontré lo que buscaba.

4.3.1. Origen del Mesías

          Y efectivamente, estas palabras coincidían con las pronunciadas por Jesús de Nazaret: «...35 “Tomando Jesús la palabra decía enseñando en el templo: ¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? 36 David mismo, inspirado por el Espíritu Santo, ha dicho: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de mis pies.37 El mismo David le llama Señor: ¿Cómo pues es hijo suyo?”...» (Mc. 12, 35-37). Dicha clave fue escrita por el Rey David, en el Salmo 110 (109), alentada sin duda por el Espíritu Santo: «El Mesías rey y sacerdote.1 Salmo de David. Palabra de Yavé a mi Señor: “Siéntate a mi diestra hasta que haga a tus enemigos estrado de tus pies.”...» [Sal. 110 (109), 1-7]

         Continué buscando otra vez en este libro de las claves para comprobar si Jesús confirmaba de algún modo lo que adelantó el Rey David: «...6 Yo dije: “Dioses sois todos vosotros, hijos del Altísimo.”...» [Sal. 82 (81), 6-7]; y efectivamente, allí estaban sus palabras, demostrando una vez más a los incrédulos y escépticos, que es en los personajes bíblicos donde se encuentra las respuestas a todas las claves:«...34 ... “No está escrito en vuestra ley: ‘Yo dije: ¡Dioses sois!’ 35 Si llamó dioses a lo que dirijió la palabra de Dios, y las Escrituras no pueden fallar...”...» (Jn. 10, 34-39)

         Tenía ahora en mí poder valiosa información sobre el dios Nun cuyo templo es la Tierra, y en ella estaba precisamente el secreto; porque aquí, y solo aquí reina el caos o desorden. Pero no es menos cierto, que es también el lugar donde se encuentra el enigma, y su solución consiste en poner cada cosa en el lugar que le corresponde. Es el hombre quien debe aprender esto, y mi trabajo el enseñarle a hacerlo, no sin antes superar los prejuicios causados por todas las religiones, expertas en crear y ensalzar dioses que se disputen la supremacía, por cuya defensa llegarán a matarse los hombres. La razón es bastante simple, los dirigentes de estas religiones (poseedores de «linternas») solo buscan el poder, y para satisfacer esta ambición suprema, se sirven maravillosamente de la manipulación a la hora de imponer sus dogmas, volviéndose fanáticos hasta la locura para terminar conduciendo a sus seguidores al enfrentamiento y la guerra...Después, sobrevienen el hambre, la desesperación y la muerte, atributos en definitiva, del dios que adoran.

         Sin embargo, Jesús deja bien claro que el Reino de los Cielos está entre nosotros, y que lo que buscamos es seguro que lo encontraremos. Pero el hombre se empeña en buscarlo por lugares a los que no puede llegar, y ni siquiera ver, al ser guiado por maestros (sacerdotes) que están sordos y ciegos, pues aún siendo poseedores de «la linterna», son incapaces de saber usarla. Ya lo dijo el anciano: tienen el plano del camino, pero no saben usarlo, y así nunca saldrán del laberinto; y el mismo Jesús: «...“...18 Dejadlos. Son ciegos, guías de ciegos, y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.”...» (Mc. 8, 17-19).

4.3.2. El Alfabeto Hebreo

         Continuando con la investigación, llegó un momento en que para proseguir de un modo inequívoco con la búsqueda de las claves secretas de la Cábala Judía, necesitaba acceder al alfabeto Hebreo; he aquí sus 22 letras:

ALFABETO HEBREO
Nombre Grafía
1ª. Aleph א
2ª. Beth ב
3ª. Ghimel ג
4ª. Daleth ד
5ª. He ח
6ª. Vau ו
7ª. Zain ז
8ª. Heth ת
9ª. Teht ט
10ª. Iod י
11ª. Kaph כ
12ª. Lamed ל
13ª. Men מ
14ª. Nun נ
15ª. Samekh פ
16ª. Ain ע
17ª. Phe ס
18ª. Tzade צ
19ª. Quoph ק
20ª. Resh ר
21ª. Shin ש
22ª. Thau ה

         Una de estas 22 letras que escribiera David en los Salmos, era la clave para poder salir de la primera sala del laberinto. En él, cada palabra representa a un dios y debía buscar cuidadosamente el signo adecuado. Para ello tuve que recurrir a los conocimientos cabalísticos, pues solo a través de ellos se pueden descifrar las claves. El problema era que dicho lenguaje fue patrimonio de unos pocos maestros, a excepción de los Iniciados que también supieron ver el lenguaje oculto de la Biblia, a través de las parábolas que utilizó Jesús en su vida terrena. En realidad, el libro sagrado fue escrito por los maestros e iniciados en la cábala; téngase en cuenta que si la Biblia fuera un libro al alcance de todas las mentes y todos los corazones en su sentido más literal, no hubiese habido necesidad de ocultar nada en parábolas, salmos, números...etc.

         Los cabalistas eran maestros del lenguaje oculto; y la cábala venía a ser para ellos algo semejante al caballo, pues les permitía «transformarse» en este fuerte y bello animal para salvar los obstáculos ante todo espirituales y esotéricos, e indirectamente también materiales. De ahí que el mismo Rey Arturo fundador de la Orden de Caballeros de nombre y de la Tabla Redonda, concediera extremada importancia a la palabra caballero, dado que tras dicha palabra se encontraba un súbito especialmente dotado del Arte de la Cábala y otras ciencias ocultas como era el Mago Merlín, que fue un maestro de la Escuela Egipcia de los Hierofantes.

         Cada caballero es un símbolo del Zodíaco, y era menester saber cual de ellos representaba al heredero de las Islas. Un heredero descendiente de los Hijos de Jacob a quien tocó en «sorteo» conquistar la herencia que por ser príncipe le correspondía. Pero, ¿cómo podía yo estar seguro de no cometer errores? Pues, el hijo se puede perder fácilmente al correr el riesgo de pasar fácilmente de una clave y de una historia a otra. Recordé entonces una parte del «puzzle» en el que el protagonista fue y es el llamado Cáliz de la Ultima Cena, conocido también como El Santo Grial. Su leyenda ha sido durante siglos muy manipulada, sobre todo (y que no se sientan ofendidos sus seguidores) por la religión Católica. Y digo manipulada porque dicha leyenda es anterior al llamado Comienzo del Imperio Cristiano o Era Cristiana, conservada entre el lenguaje del pueblo que es de donde reside el auténtico símbolo del Santo Grial.

         La clave que el anciano me proporcionó está en el Cáliz, pero este es el que poseía José, primer hijo de Jacob, y usaba para leer el porvenir. Este recipiente fue y es el instrumento que utiliza el alquimista. De hecho, aquel que busque con Fe y conozca el lenguaje del Santo Grial encontrará el lugar donde este reposa y entonces será nombrado caballero; es decir, persona apta para conocer la Cábala y todos los secretos del Universo. Para los cabalistas, el león representa al sol. Y en ocultismo, se reconoce en éste el principio del Reino de Judá, que se localizaba geográficamente en el llamado Reino Unido o Islas Británicas. Y aunque es muy posible que a muchos lectores se les antoje descabellado situar el Reino de Judá en plena Inglaterra, hay que recordad que esto es así según el lenguaje oculto de la Cábala, no lo olvidemos, y de los poseedores del Saber Universal para quienes el lugar-tiempo-circunstancia no tiene en absoluto importancia.

         A partir de aquí la conexión cabalística de Palestina e Isla Británicas comienza a tener sentido, baste recordar el apodo histórico del rey Ricardo de Inglaterra (Gran defensor de Jerusalén en las Cruzadas), Corazón de León, lo que indica al mismo tiempo la unión con la Cábala y sus secretos, entre ellos, el lugar donde permanece el Santo Grial; porque el León de Judá no es otro que el Rey David, poseedor de las 22 letras que, arriba y abajo, y entrecruzadas, constituyen las claves ocultas de la Cábala Judía.

         Cuando los romanos conquistaron Egipto, los Maestros cabalistas trajeron su saber a través de las Columnas de Hércules, ahora, Estrecho de Gibraltar, pues sabían muy bien donde debían fundar la nueva escuela: la Península Ibérica era el lugar y así lo atestigua la procedencia del nombre España. La palabra España proviene del Euskera, ezpain 'labio' o ezpaina 'el labio', indicando al territorio extremo o borde de Europa rodeado por el mar, que más tarde llamarían los fenicios span 'país de los conejos', aunque también se la conocía como tierra de serpientes; los griegos mantendrían la misma palabra troncal spania; y los romanos transformarían esta en hispania. Curiosamente el actual inglés spanner 'entrada o llave' mantiene la misma palabra troncal y aporta también un significado coherente con el original, como puerta de entrada o llave del Mediterráneo. Sea como fuere, todos los significados nos conducen al mismo lugar, resultando también válidos el que alude a la tierra de serpientes, por ser este el animal que simboliza el saber, pues fue la serpiente quien desveló sus secretos a Eva; y el referente al conejo como signo del Zodíaco Chino que corresponde con el nuestro de Acuario, era en la que el saber se manifestará como nunca antes se vio (profecía común a todas las culturas), lo que indica una vez más al punto geográfico donde concurrirían los sabios.

         España es por tanto un lugar eminentemente cabalístico, y para cerciorarnos de ello no tenemos más que leer la historia del país, donde encontraremos grandes conexiones con judíos, templarios, cristianos y todo lo relacionado de uno u otro modo con la Palabra escrita en la Biblia. Ya en la oscura época medieval, los judíos y sus enseñanzas fueron despreciados, perseguidos, expulsados y asesinados. Pero, ello no impidió que muchos maestros de la Cábala Judía pasaran su información a los discípulos «españoles», quienes continuaron con su divulgación a pesar del acoso que sufrieron.

         Sin embargo, España fue perdiendo gradualmente todo ese legado espiritual, para dar paso a otra «cultura de lo material», donde el afán de poder y la ambición desmedida por poseer oro y tierras iban suplantando a la más antigua ciencia; densa penumbra en la que ha estado sumida desde entonces y de la que aún hoy día no acaba de liberarse totalmente, con las consecuencias irreparables de la pérdida de cantidad de datos y claves. Pero como sucede en toda crónica humana, también hubo «supervivientes», gentes que supieron guardar aquello que les fue dado, conservándolo en silencio durante siglos en espera de circunstancias más propicias para devolverles la luz. Entre tanto, en el resto de Europa pudieron beneficiarse del saber, dado que sus mejores maestros buscaron otros países donde desarrollar su ciencia. Así, la Alquimia pudo dar sus frutos en el medioevo y los pueblos prosperaron.

         Por lo que atañe al semitismo, término con que se designa a los descendientes de Sem, primogénito de Noé, no es que fuera ni bueno ni malo; simplemente, ocurrió que no fue aceptado, y por ello reinó en España durante tanto tiempo el antisemitismo.

4.3.3. El Alfabeto Hebreo y el Tarot

         Como ya he comentado en el apartado anterior, en el alfabeto hebreo se encuentran muchas claves de la Cábala, e incluso se comprobó posteriormente que tenía mucho que ver con otro saber o ciencia donde se hallaban las claves restantes. Lo cierto es que todas ellas, en conjunto, forman un inmenso caudal de información sobre el hombre y el universo.

         Dicho conocimiento esta reflejado en los Arcanos, que no son otra cosa que los lazos de unión entre lo oculto y lo inconsciente. Constituyen también un total de 22 láminas o cartas con sus correspondientes nombres, gráficos, valores y significados. Veamos las correspondencias que encontré en El Libro del Poder Oculto de los Números, entre las mencionadas letras y caracteres del Alfabeto Hebreo, con sus jeroglíficos y valores:

ALFABETO HEBREO
Nombre Grafía Jeroglífico Valor
1ª. Aleph א El hombre 1
2ª. Beth ב La Boca 2
3ª. Ghimel ג La Mano que aprienta 3
4ª. Daleth ד El Seno 4
5ª. He ח El Aliento 5
6ª. Vau ו EL Ojo y el Oído 6
7ª. Zain ז La Flecha 7
8ª. Heth ת Un campo 8
9ª. Teht ט Una Cabaña 9
10ª. Iod י El índice 10
11ª. Kaph כ El Puño cerrado 20
12ª. Lamed ל El Brazo extendido 30
13ª. Men מ La Mujer 40
14ª. Nun נ El Fruto 50
15ª. Samekh פ La Serpiente 60
16ª. Ain ע El Lazo materializado 7
17ª. Phe ס La Boca y la Lengua 80
18ª. Tzade צ El Techo 90
19ª. Quoph ק El Hacha 100
20ª. Resh ר La Cabeza 200
21ª. Shin ש La Flecha 300
22ª. Thau ה El Seno 400

         Seguidamente traté de ligar dichas correspondencias con las Cartas del Tarot para buscar al anciano, pero no lo encontré. Así, mientras me veía nuevamente atrapado en el laberinto sin poder salir, me vino a la memoria el consejo del anciano diciéndome que preguntara a Jesús de Nazaret; pero, ¿cómo hacerlo? Por más vueltas que daba a mis pensamientos no localizaba el modo de conectar, hasta que, de pronto, resonaron nítidamente en mi mente aquellas palabras suyas: «...“...35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis plabras no pasarán...”...» (Mt. 24, 35). Y esta frase, como tantas otras e Jesús, estaba en clave de parábola, es decir, tenía un significado oculto; porque su lenguaje, era el lenguaje de Dios dirigido únicamente para algunos hombres de mentes sencillas y corazón puro, a quienes Él reconfortaba.

         Ya tenía en mis manos la siguiente pista a seguir; pero antes de continuar indagando quedé sumido en los pensamientos que me llegaban: El mundo transcurre a cada segundo mientras las palabras de Jesús perduran...Según las profecías el tiempo para comprenderlas es ahora...

         Quizá más de uno se esté preguntando cual era la clave que buscaba y que finalmente encontré. Pues bien, Jesús vino a rescatar de la casa de la esclavitud o casa donde habita La Muerte, a sus doce hermanos que se hallan entre los hijos de los hombres. Y por eso, tras la resurrección, Cristo pasó cuarenta días con sus apóstoles, enseñándoles el verdadero sentido del lenguaje con el que había hablado antes de su muerte. Pero, en definitiva, ¿cual fue dicho lenguaje? Lo veremos en la próxima sesión

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SESIÓN 7ª: EL AUTÉNTICO LENGUAJE CABALÍSTICO

5.1. PRIMERA PISTA

         A partir de aquí, voy a tratar de ir respondiendo a la pregunta con la que finalizábamos el capítulo anterior. Pero esto no sucederá completamente hasta que no reunamos todas las claves que constituyen ese léxico único, compendio de todas las verdades, y transmisor del definitivo Saber Universal.

         No cabe duda de que la utilización que hizo Jesucristo del lenguaje, es similar a la que vienen realizando los gobiernos del mundo para evitar la captación de información valiosa por parte de individuos considerados como peligrosos. Por eso perdura casi desde que el mundo existe, un lenguaje cifrado que solo es accesible para aquellos que comprenden su clave. Y así es como dejaron también los cuatro evangelistas, un mensaje oculto que ha llegado hasta nuestros días sin ser descifrado. El único modo de que no fuera interceptado era que continuara transmitiéndose por medio de los arcanos; esto es, de un modo que le fuera propio y constituyendo un nuevo sistema «religioso». Así, yo seguía comprobando las pistas que Jesús me daba y la última de ellas fue una parábola del Evangelio:

         «...Deber de conocer el misterio del Reino: “...22 Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. 23 Quien tenga oídos para oír, que oiga. 24 Les decía también: “Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces. 25 Porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará.”...» (Mc. 4, 21-25)

         En esta parábola se puede apreciar que el lenguaje contenido es el de los números, llamado también el poder oculto de los números por los cabalistas. Y la clave o pista era la palabra oculto, que nos induce a indagar sobre el significado que encierran las frases: «...“...25 Porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará.”...» (Mc. 4, 25); no cabe duda de que es una referencia directa a dos operaciones matemáticas fundamentales: la suma y la resta. E insisto en mi convencimiento de que Jesús se estaba refiriendo a los números utilizados por los citados Cabalistas.

         Esta es la ilustración del Arcano 9, El Anciano o Eremita, en sus tres versiones evolutivas (la primera y la última son equivalentes) y el epígrafe descriptivo:

         ARCANO IX, El ANCIANO O HEREMITA: El anciano representa la sabiduría, la luz, la prudencia y el camino a seguir, la Guía o el guía necesario; y la luz en pleno día simboliza la oscuridad del mundo, lo oculto entre las sombras del pasado, presente y futuro. Es Nun, en lengua vasca ‘dónde’.

5.2. SEGUNDA PISTA

         Se encuentra en las siguientes referencias bíblicas que a continuación expongo, para facilitar la comprensión de las transcripciones matemáticas posteriores:

         «...Primera multiplicación de los panes: “...1 Después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, 2 y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. 3 Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. 4 Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. 5Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: “¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?” 6 Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le contestó: “Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco.” 8 Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: 9 “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?” 10 Dijo Jesús: “Haced que se recueste la gente.” Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos 5.000. 11 Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. 12 Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: “Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.” 12 Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. (Mt. 14, 35-44; Lc. 9, 11-17; Jn. 6, 1-15)

         «...Segunda multiplicación de los panes: “...1 Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: “Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. 3 Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos. 4 ” Sus discípulos le respondieron: “¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?” 5 El les preguntaba: “¿Cuántos panes tenéis?” Ellos le respondieron: “Siete.” 6 Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. 7 Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. 8 Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. 9 Fueron unos 4.000; y Jesús los despidió.(Mt. 15, 32-38; Mc. 8, 1-9)

CIFRAS CABALÍSTICAS
Cifras Nombres
200 Denarios
5 Panes
1 Pan
2 Peces
50 Grupo de hombres
100 Grupo de hombres
7 Panes
7 Cestos de mendrugos
12 Cestos de mendrugos
4000 Grupo de hombres
5000 Grupo de hombres

         Obviamente, Jesús enseñaba Matemáticas aquí, el lenguaje de los números. Y me puse a descifrar su significado, tomando en consideración el dicho de que teníamos ojos y oídos, pero ni veíamos ni oíamos, con el que nos instaba a profundizar en sus palabras más allá de las apariencias.

         Una característica importante del Lenguaje Cabalístico es que para verificar una clave, no es suficiente un solo dato; son necesarias como mínimo dos o tres referencias para contrastar su certeza. De ahí que El Maestro, se sirviera de más de una referencia para dar a entender a sus discípulos las claves de las palabras ocultas. En la tabla de la izquierda tenemos los números que se repiten en las tres ya expuestas, junta a otra que hemos omitido (Mc. 6, 40), y que aporta dos nuevos valores: 50 y 100 (Grupo de hombres).

         Empecemos por observar la cifra más baja, uno (un pan). Elegirla no es casualidad, pues ya indicó Jesús como debía hacerse por medio de otra muy conocida frase suya: «...30 “Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros..”...» (Mt. 19, 30)

         En el cuadro de siguiente aparece una ordenación de las cifras anteriores extraída de el libro de numerología de Buchelli (1991: 54), donde se muestran sus significados y correspondencias con las letras hebreas:

TABLA DE CORRESPONDENCIAS
Cifra L. Hebrea Jeroglífico L. Española Valor
1 א El hombre A 1
2 ב La boca B 2
5 ח El aliento E 5
7 ז La flecha Z 29
12 ל El brazo extendido L 12
50 נ EL fruto N 15
100 ק El hacha Q 19
200 ר La cabeza de hombre R 20

         Sí bien el libro que contenía estos datos era el hebreo, su conversión al español tenía sentido, y me permitía demostrar lo que el Anciano me anticipó a cerca del lugar donde se celebraría el encuentro de las naciones y la venida de Los Dioses : España; siendo la lengua española, y su alfabeto, la elegida por ellos para desvelar el mensaje criptográfico. Sin embargo, en esta primera fase de la investigación me era indispensable continuar indagando en el alfabeto hebreo y sus veintidós letras, que son así mismo los 22 Arcanos del Tarot:

         Lo cierto es que en tiempos de Jesús se desconocía la existencia de estos arcanos o cartas del Tarot. Pero al ojear con detenimiento los Evangelios, hallé la respuesta a esta cuestión en lo referente a Matías: «...30 “Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús.”...» (He. 1, 16); lo cual significa que el Rey David, inspirado por el Espíritu Santo, fue quien escribió esas 22 letras; y ello confirmaba una vez más que el libro donde se ocultaban las claves era la Biblia, en cuyos personajes podían verse reflejadas cual auténticas pantallas.

         David me daba la próxima pista que también se encontraba en los Salmos; y en concreto en el donde se hallaba la voz Nun, clave a la que ya me he referido en diferentes ocasiones, y que representa parte de la luz que el Anciano lleva en sus manos y en su corazón: «Nun: 105 Tu palabra es para mis pies una lámpara, la luz de mis pasos...» [Sal. 119 (118), 105-112].

         Y la misma clave estaba entre las cifras que dio Jesús, cuando habló de cincuenta hombres, pues en la numerología cabalística, Nun tiene el valor de 50 y su jeroglífico es el Fruto. De ahí también sus palabras cuando dijo: «...54 “...El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día...”...» (Jn. 6, 54); porque el cuerpo de Jesús es el fruto, y el mismo testifica que es parte de Nun. En euskera Nun sifnifica ‘dónde’, y el camino solo puede ser andado con la luz que representa el mismo Nun. Su equivalencia en las láminas del Tarot es el Arcano. 9, cuya figura es un anciano que lleva en su mano un candil con una vela encendida en pleno día y simboliza la luz que guía los pasos del hombre hacia el conocimiento; esa luz es Nun e indica el camino que recorre el hombre y la pregunta que se plantea en su búsqueda para encontrar el fruto de Jesús. Si queremos y/o alcanzamos a comprender ésto, no podemos desestimar el gran sentido del mensaje que manifiesta la relación del número 50 con la palabra Nun.

         Pero prosigamos con esta carta número 9, pues su luz es la inteligencia que debe extenderse sobre el pasado, el presente y el futuro; el manto que cubre parcialmente al anciano simboliza la prudencia y la discreción; y el cayado o vara en el que se apoya, la ayuda prestada al hombre que no logra descubrir su pensamiento.

         Elegí esta novena carta, y de cierto que no fue al azar el descarte que hice de las otras ocho, para mí estaban ya clasificadas. Al dirigir mi vista hacia las últimas cantidades que dio el Maestro 4.000 y 5.000,, y no encontrar correspondencia alguna con las veintidós letras del Tarot, ni con los Salmos, comencé a intuir que su solución pedía una nueva respuesta...con la que el rompecabezas parecía agrandarse por momentos. Ante el riesgo de quedar abrumado por el problema y haciendo un acopio de sangre fría, traté de mantener la calma para hacer el mejor uso de mis facultades; de esta manera vinieron a mi mente las dos operaciones básicas de suma y resta que Jesús enseñó a sus discípulos y aplicando la primera de ellas sobre las mencionadas cantidades, una vez desestimados los ceros por ser de valor nulo y patrimonio de los Dioses, obtuve el número en cuestión: el 9, que representaba al arcano.9 o Ermitaño.

         Este descubrimiento me trajo un recuerdo repentino sobre los echadores de cartas cuando manifiestan que estas hablan, y me hizo sonreír. ¡Ya lo creo que hablan! Pero no como ellos piensan...Los maestros ocultistas de todos los tiempos saben que son la senda obligada donde hay que perderse, reaparecer, avanzar y retroceder continuamente; donde hay que estar de todas formas si el hombre quiere hallar algún día el fin y la esencia de sí mismo, algo a lo que Jesús se refirió siempre.

         Para Jesús de Nazaret, el tiempo pasado, presente y futuro marcaba sus pasos, en cambio para el Cristo que el portaba, el tiempo carecía de significado, no existía como tal; y los acontecimientos no eran un río continuo que naciera en el pasado y se prolongara al futuro, sino que todo era uno, sin principio ni fin, porque la Eternidad estaba en El como el olor en las flores. Tenía por tanto el mensaje en su boca, en cada uno de sus actos, y al hombre correspondía descubrir su significado, pero sólo aquellos que supieran ver y oír lo lograrían. Mucho se ha especulado en torno a la posibilidad de que Jesús hubiera tenido acceso al conocimiento del Antiguo Egipto; personalmente no me cabe ninguna duda sobre el particular, ya que el Tarot tiene su base en dicho conocimiento y Jesús hacía mención constante de los Arcanos.

         Resumiendo lo expuesto en este capítulo, recordemos que cuando entré en la sala de Nun, empecé a contar mi experiencia; y que fue este nombre la primera pieza del mosaico. Después, en otra sala donde todo se hallaba sumido en un tremendo revoltijo, volví a encontrarlo; eran los Días del Caos. Pero, todavía hube de pasar por otra sala más, la del Misterio, donde tuve que investigar a fondo, muy a fondo, para hallar la palabra clave y reconocer la salida. Y esta apareció al fin; era el número 9, es decir, el Arcano del Anciano cuya luz era Nun, el Maestro que me guiaría hacia la Verdad. Se me quedó mirando y me dijo:

         «Me has encontrado y reconocido dentro de este Caos y a través del Misterio. Ahora ya sabes el Lenguaje Oculto que habló Jesús.»

6
SESIÓN 7ª: LA CLAVE UR

6.1. UR: EN EUSKERA ‘AGUA’

         He aquí la palabra troncal Ur y sus significados en función del sonido suave o fuerte de su pronunciación extraídos del diccionario de Azkue (1984):

         * Significados de Ur de sondio suave: 1º ‘agua’; 2º ‘zumo de las plantas’; 3º ‘jugo de las carnes’; 4º ‘codillera, tumores de agua en las piernas del ganado’.

         * Significados de Ur de sondio fuerte: 1º ‘avellana’; 2º ‘cerca’ adv.; 3º ‘pariente próximo, carnal’. Así, a diferencia del anterior ura ‘el agua’, en este caso se pronunciaria urra ‘la avellana’.

6.2. UR EN LA BIBLIA: CIUDAD CALDEA DE ABRAHAM

         Sí en el capítulo anterior, gocé del encuentro más emocionante con el anciano, en éste voy a relatar todo lo que me fue diciendo.

         Llevándome a un lugar de la sala que todavía no había visto, me dijo:

         «Aquí es donde encontrarás todo lo necesario para poder salir de este laberinto; para ello deberás seguir a los personajes a quienes Jesús enseñó el lugar en que se encontrarían, pues ya conoces el Lenguaje Oculto. Estas piezas que ves amontonadas tienen las señas, y cada una de ellas te llevará a un lugar de la historia del hombre. Así hasta que al final te encuentres en la Tierra Prometida. No debes desesperar ni preocuparte de que muchos hombres no te entiendan; éstos han recibido ya su recompensa, porque el tiempo está cercano en que cada uno cosechará lo que haya sembrado...»

         Aquella estancia tenía las paredes pintadas con extraños personajes, junto a cada uno de los cuales había un nombre, una cifra y un signo astrológico. La atracción que ejercían sobre mí estas figuras era poderosa, y me quedé absorto, mirándolas con detenimiento hasta comprobar que estaban ordenadas del 1 al 78. Junto a ellas, había también uno especie de mapas del cielo, entre los que destacaba uno enorme con infinidad de señales incomprensibles. De pronto, mis ojos tropezaron con una placa conteniendo nombres que me resultaban vagamente familiares cuyo recuerdo me condujo a personajes de la BIBLIA; entonces comprendí las palabras del anciano, cuando me advirtió que la mayoría de las claves se encontraban en aquel libro. Comencé a leerlo ávidamente y volví a encontrarme nuevamente con Nun, que se me ofrecía ahora en relieve sobre un fondo dorado y casi refulgente; era como una cita obligada en cada recodo del camino.

         El personaje sagrado correspondiente a Nun era Abraham, pues vivió y salió de la ciudad de Ur en Caldea. Y Ur en la lengua de los vascos es ‘agua’, de ahí su relación con las aguas de Nun, creador de todas las cosas, y la letra N a la que representa.

         Ya tenía por tanto, dos piezas más en mi poder: Nun y Ur. Pero esta última, Ur, también guardaba su secreto, y tuve que buscar en las crónicas de la patria de Abraham, para ver si encontraba otra pista importante. Esta es la historia de esta ciudad:

         «Ur, ciudad sumeria, ciudad de Caldea; antiguamente, situada en la desembocadura del río Eufrates, hoy en el interior de las tierras (Tell El-Magayyar). Las excavaciones sacaron a la luz templos, palacios, ziggourats (templos de antiguos babilonios en forma de pirámides de pisos que llevaban un santuario en su cima y servían para la observación de los astros, y tumbas reales que permitieron reconstruir la historia de la ciudad: Ocupación desde los tiempos pre y protohistóricos; trazas de una inundación aventuradamente identificada en el Diluvio las tradiciones babilónica y bíblica; dominación de Sumeria por la ira, dinastía de Ur (h. 2500- 2.700) suplantada por Lagash; nueva dominación bajo la tercera dinastía de Ur (h. 2000 - 2100) fundada por Ur-Namu; y decadencia de la ciudad tomada por los Amoritas (h. 200), con un período de reconstrucción bajo Nabucodonosor II y Naibónidas. Según el Génesis, XI, 28, 31, Ur habría sido la patria de Abraham.»

         Descubrir quien era realmente Abraham me inducía a utilizar el Lenguaje Cabalístico, sin el cual de nada me hubiera servido la localización de este personaje. Necesitaba un contenedor de claves para desentrañar personajes, números y otras pistas que se colocaron invertidas a propósito, con el único objeto de que fueran solo los conocedores de la Cábala y la Numerología quienes tuvieran acceso a su verdadero sentido. Porque las dos herramientas básicas del saber, las palabras y las cifras, se invierten y combinan dando lugar a una sucesión casi infinita de nuevos nombres y números que son los que van trazando el camino por el que dirigir los pasos hacia el conocimiento. Por eso yo sabía que muchas de estas palabras (por no decir todas), estaban alteradas; es decir, contenían letras mal colocadas, sobrantes, o eran carentes de alguna, también. Y el ejemplo más claro lo tenía ante mí en la palabra de Abraham, pues contenía dos letras, la h y la a última, que ciertamente parecían estar de más.

         Contaba por tanto, con el personaje idóneo par a proseguir la investigación y las posteriores averiguaciones de dos palabras caldeas muy relacionadas con él, Lot y Lotan, así me lo confirmaron. Cuando Abrán marchó de su patria por mandato divino, se dirigió a Egipto para cumplir una misión, dejando en Ur a toda su familia excepto a Lot, su sobrino.

         Parece increíble, pero cada vez tenía la sensación de estar más cerca de este enigmático Pueblo Vasco, pues era como si todas las pistas me condujesen a él; y me sentía complacido ante tal perspectiva, por que sabía íntimamente que este gran pueblo hallaría por fin sus orígenes y quizá también con ello, la solución de muchos de sus problemas.

         En los momentos de descanso en la investigación, intentaba desentrañar el misterio de la ignorancia en que están inmersos los actuales seguidores de Cristo respecto a estas cuestiones; era ciertamente un enigma que hubiese pasado tan desapercibido para ellos el legado de los antepasados del hombre y no hubieran podido todavía extraer el auténtico mensaje de sus palabras. De pronto, comprendí que los católicos, protestantes, ortodoxos y demás ramas de la iglesia original de Jesús, jamás se molestaron en investigar estas claves o pistas; muy al contrario, algunos de sus miembros tuvieron especial cuidado en destruirlas por creerlas obras del demonio...Pero Jesús ya dijo en más de una ocasión: «...43 “¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi Palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira. ”...» (Jn. 8, 43-44). Después de todo lo dicho, resulta bastante evidente que se refería al lenguaje oculto donde se encuentra el verdadero mensaje destinado al hombre y su futuro.

         Parece increíble, pero cada vez tenía la sensación de estar más cerca de este enigmático Pueblo Vasco, pues era como si todas las pistas me condujesen a él; y me sentía complacido ante tal perspectiva, por que sabía íntimamente que este gran pueblo hallaría por fin sus orígenes y quizá también con ello, la solución de muchos de sus problemas.

         Y con lo expuesto arriba no trato de ofender las creencias de nadie; ante todo quiero ser imparcial; pero todo el mundo sabe que la iglesia de Jesús, o mejor dicho, la Iglesia Católica y otras ramas semejantes, lo único que han hecho hasta ahora es tratar de ocultar algo que era importante. Pero no lo han conseguido totalmente, porque los que realmente conocen el lenguaje de Jesús y de sus antepasados, no olvidan pasar esta información para aquellos hombres preparados, de modo que se siga transmitiendo de generación en generación; y a los que, como decía Jesús: «...“...16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?... ”...» (Mt.7. 15-20).

         Parece increíble, pero cada vez tenía la sensación de estar más cerca de este enigmático Pueblo Vasco, pues era como si todas las pistas me condujesen a él; y me sentía complacido ante tal perspectiva, por que sabía íntimamente que este gran pueblo hallaría por fin sus orígenes y quizá también con ello, la solución de muchos de sus problemas.

         Retomemos seguidamente al análisis de la clave de Abram:

6.3. ABRAN O BRAHAMA EN LA MITOLOGIA

         La Biblia nos dice que era un patriarca y relata sus hechos, aunque dejando parte de su pasado en la más total oscuridad. Esto me suscitó la siguiente pregunta: ¿Qué hay de especial en este tramo de su existir, para que el libro de los libros haya omitido su crónica? ¡Por supuesto que lo hay! Yo tenía en mis manos el libro de Mitología Oriental Ilustrada de Cid (1968), en el que me llamó la atención el siguiente párrafo:

         «[...] Brahama deriva de la primitiva idea de Dyans o Dyan primordial; absorbió algunos caracteres de Varuna y el significado abstracto del concepto neutro de Brahama (incluso su nombre para transformarse en uno, el Absoluto, finalmente en Pitmaha o creador del universo [...]»

         Cuando Abrán habló con Dios (Gn.18. 23-32), recibió unas claves en números (lo mismo que Jesús en el relato de la pesca milagrosa), y la clave principal fue 1980. Esto sucedió antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra; recordemos que Yahvé dijo a Abraham que si encontraba en estas ciudades cincuenta hombres justos no los destruiría; recordemos también, la insistencia del patriarca en rebajar dicha cantidad hasta llegar a diez. Como no deseo extenderme demasiado en el tema, me remitiré simplemente a las cantidades que se manejaron en aquella conversación:

CIFRAS DE ABRÁN
Suma Nombres
   50 Hombres justos
   45
   40
   30
   20
+10
195 Hombres justos

         Había ya seis números en mi poder, y cada uno de ellos debía llevarme sin duda a algún lugar. Sumé todas las cantidades, y con el resultado de 195 me dirigí al alfabeto hebreo para efectuar las correspondencias pertinentes que vienen coloreadas en la tabla siguiente:

CORRESPONDENCIAS ENTRE A. HEBREO Y A. ESPAÑOL
Nombre Grafía Jeroglífico Valor L. Española Valor
1ª. Aleph א El hombre 1 A 1
2ª. Beth ב La Boca 2 B 2
3ª. Ghimel ג La Mano que aprienta 3 G 3
4ª. Daleth ד El Seno 4 D 4
5ª. He ח El Aliento 5 E-H 5
6ª. Vau ו EL Ojo y el Oído 6 U-V 6
7ª. Zain ז La Flecha 7 Z 7
8ª. Heth ת Un campo 8 CH 8
9ª. Teht ט Una Cabaña 9 T 9
10ª. Iod י El índice 10 I-Y-J 10
11ª. Kaph כ El Puño cerrado 20 C-K 11
12ª. Lamed ל El Brazo extendido 30 L 12
13ª. Men מ La Mujer 40 M 13
14ª. Nun נ El Fruto 50 N 14
15ª. Samekh פ La Serpiente 60 S 15
16ª. Ain ע El Lazo materializado 70 O-W 16>
17ª. Phe ס La Boca y la Lengua 80 P-F-Ph 17
18ª. Tzade צ El Techo 90 Tz 18
19ª. Quoph ק El Hacha 100 K-Q 19
20ª. Resh ר La Cabeza 200> R 20
21ª. Shin ש La Flecha 300 Sh-X 21
22ª. Thau ה El Seno 400 Th 22

         1, A; 9, T; y 5, E. Surgió la palabra ATE, y con ella la interrogante sobre su significado. Lo primero que hice para responderla, fue invertirla de acuerdo con la cábala, obteniendo así ETA. Este fue el nombre de uno de los nietos de Abraham, y en la lengua vasca equivale a la Y del español. Además, es de todos bien conocido que representa las siglas de una organización armada (Euskadi ta Askatasuna) de gran significado histórico y social para Euskadi.

         A continuación, proseguí mi búsqueda en torno al 195; operando con sus dígitos obtuve la suma de 15 cuyo correspondiente en el alfabeto hebreo es Samech y el símbolo asociado la serpiente. Curiosamente la mencionada organización armada ETA, posee a la serpiente como anagrama, y el mismo Diablo, suele ser representado también con este animal.

         La estancia en la que me hallaba tenía una tabla con la siguiente inscripción: «El Diablo o Guardián del Secreto» Ello quería decir que sin salir del sueño, a medida que los aspirantes iban bebiendo agua y ganaban la otra orilla del río, asistían a la transmutación del que hasta entonces se les había presentado como príncipe iniciado, ermitaño y guía, en el Diablo Lucifer.

         El Diablo o Lucifer era el guardián del secreto, y tenía el aspecto de un enorme monstruo con patas de macho cabrío, vientre de hipopótamo, pechos de mujer, manos de hombre, alas de murciélago y cabeza de cocodrilo. En su mano izquierda sujetaba una tea encendida, y a su espalda y bajo sus pies, podían verse humeantes aún, los restos de un templo incendiado. En su mano derecha sostenía un cetro cuya vara era una doble tau terminada en uve, y entre la uve un círculo como atributo exclusivo de los príncipes que tenían el poder del saber. Dos figuras humanas aparecían encadenadas a una de las piedras del templo destruido: Una poseía cuerpo de hombre y cabeza de macho cabrío; la otra con cuerpo de mujer y cabeza idéntica a la anterior. Ambas semidesnudas y postradas de rodillas a los pies del monstruo cuya cabeza estaba adornada con la llama del espíritu alquímico: el signo de Sagitario.

         Los aspirantes comprendían que el propio Guía podía convertirse en tentador, siendo como era guardián del secreto, para impedir a todos su acceso antes de tiempo. De ahí la inscripción de la otra cara de la tabla:

         «ARCANO XV, TIFÓN-BAFOMETO

         Significado de fuerza mayor, destino, misterio, magia negra, atracciones secretas. Expresan en el plano espiritual la Predeterminación. En el plano intelectual, el misterio. En el plano físico, lo imprevisto, la fatalidad...

         El Arcano xv es figurado por Tifón genio de las catástrofes, sentado en un cubo que se apoya a su vez en una esfera, y haciendo la señal de la magia. Más abajo y a cada lado se hallaban un hombre y una mujer sujetos el uno al otro por un lazo que partía de la cintura de ésta y terminaba en el cuello del hombre. Representan así, la imagen de la fatalidad que estalla como la erupción de un volcán sobre aquel que se deja dominar por las ilusiones de la materia, sea fuerte o débil, grande o pequeño, hábil o ignorante.

         “Quien quiera que seas hijo de la Tierra, contempla las viejas encinas que desafían al rayo, y que este destruye después de haberlas respetado mucho tiempo. Cesa de creer en tu sabiduría y en tu fuerza si Dios no te permite descubrir la clave de los Arcanos.”» (Bucheli, 1991: 83-84)

         La clave que hallé en esta tabla, también me condujo a Euskadi, pues este pueblo posee las más importantes leyendas sobre el Akelarre, una mezcla de fiesta campestre y rito donde se adoraba al macho cabrío (Ver historia sobre los Aquelarres de Zugarramurdi en Navarra). Sin embargo, antes debí volver con Abram, para proseguir con los números que me habían conducido a las mencionadas tablas.

         LA continuación, elegí la cifra 10 que corresponde a la letra hebrea Iod y a la J española, teniendo por jeroglífico el dedo índice, como indicación para mí de lo que tenía que escribir y el lugar al que debía dirigirme (Nun). Así, al mirar en uno de los mapas de la instancia, comprobé perplejo, que el mencionado dedo señalaba una país, España, y una fecha, 1936. Este descubrimiento me hizo sentir realmente confuso, pues era la primera vez que hallaba dicha referencia en el curso de mi investigación; hasta el momento, solo Euskadi, como territorio integrante de este estado, había venido a mí. Pero pronto recordé lo que me dijo el anciano, sobre dónde y cómo se celebraría el Juicio de las Naciones; me advirtió que sería en este país, y que el mundo entero lo vería horrorizado. Me estremecí y continué mi búsqueda con más ánimo si cabe, porque ahora ya tenía la certeza plena de que todo estaba escrito, oculto eso sí, pero al fin y al cabo escrito; y yo estaba en el buen camino para descifrar las claves del mismo y hacerlo inteligible para la humanidad.

         Se que todo esto parecerá pretencioso para muchos de los que se han aventurado por los caminos de la investigación como yo, pero no me importa; como tampoco me preocupa que se me considere loco, si al final he podido contribuir a esclarecer muchos aspectos de nuestra realidad. Además, ante la situación actual del mundo, con el riesgo más inminente que nunca de su desaparición, no es difícil comprender que las fechas, lugares y formas de destrucción, así como las nuevas ideas y creencias de toda índole, son una muestra innegable del patrimonio de la Era de Acuario. En ella sucederán cosas inimaginables, al crecer el afán de los estados por armarse hasta los dientes y crear de este modo las condiciones óptimas para que comience el caos final.

         Vemos pues, como poco a poco, iba alumbrando las claves que me permitían recorrer el Laberinto de lo Oculto, pero ¡Con cuanto sufrimiento! Dentro de mí, algo muy delicado se revolvía inquieto; algo que sentía como un reptil, y que suave pero inexorablemente se movía por mis entrañas: el miedo; era el miedo terrible y sinuoso, imposible de desterrar y que crecía a medida que me adentraba en las realidades que le aguardaban a la humanidad: Sus fechas de arriba y de abajo, su nacer y morir, sus cortas alegrías, sus largos tormentos...hasta llegar al final, a la llamada Edad de Oro, donde los Elohín volverán con los hombres, como antaño lo hicieron con nuestros remotos antepasados.

         Nuevamente, para estar seguro de que España iba a ser el lugar elegido para el Juicio, y localizar el punto exacto, tuve que continuar con las claves de Abram. Analicé otra de las cifras que se relacionaban con él: 20; su jeroglífico o dibujo era la cabeza de hombre, y como no me sugería nada de momento lo dejé para más adelante. A continuación abordé otro de los números, el 45, que para mi asombro, carecía de correspondencia en el alfabeto hebreo. Pensé por un momento había agotado todos los caminos para proseguir, pues tenía la sensación de hallarme ante un muro inexpugnable. En estas circunstancias, decidí esperar confiando en que el tiempo me facilitaría las cosas, mientras pasaba a desentrañar el último de los números, o más bien el primero de la serie, el 50, cuyo jeroglífico era el fruto y correspondía a la palabra Nun con la que había iniciado toda mi investigación.

         Por fin había dado con una nueva pista, y esto me animó considerablemente; fue entonces cuando el anciano apareció de nuevo ante mí:

         «Ya has encontrado la entrada y la salida del laberinto...ahora seré yo quien te enseñe el resto del mensaje, pues queda poco tiempo...»

         En este punto yo estaba realmente inquieto, por cuanto averiguaba, y así se lo manifesté, que a fin de cuentas, no pensaba que nadie me creyera; a lo que me respondió que no me preocupara. Me sentía protegido y asesorado por este personaje, por eso, el trabajo que me aguardaba se me antojó de pronto fácil y perfectamente llevadero. Esta vez, así me lo dije a mi mismo, estaría más atento que nunca a sus palabras, consciente como era de que la más mínima desatención o despiste podrían costarme caros.

         Seguidamente me hizo ver que se había cumplido todo lo que habían dicho los profetas, y que los hombres continúan haciendo lo mismo que sus padres; antes esclavos de reyes, ahora del oro o de la materia, de las máquinas. El ser humano ha perdido la razón y se está volviendo loco; tanto es así, que si no se acortan los días, acabará con todo lo creado. Y al preguntarle por el número 45 que tanto me había asombrado, me contestó:

         «En uno de los mapas de este laberinto habrás visto que hay una puerta; “es mi puerta”, y tiene el número 45, o más bien el 9. Tu entraste hace tiempo por esta puerta y saliste a un pasillo de tinieblas; finalmente lo has atravesado entrando donde muy pocos han podido llegar por falta exclusivamente de Fe. Todos dicen que su dios es único, y todos le piden que les haga ricos...Pero como estos dioses son de barro y madera, no les pueden proteger ni dar nada, porque no les escuchan; no tienen vida. Los Católicos por ejemplo, tienen por dios al ídolo de la Muerte, pues si creyeran realmente en Cristo no serían fanáticos, y sus obras se convertirían en obras de vida perfectas; pero la realidad es que no cumplen las enseñanzas de Jesús, y este no les oye.

         El anciano interrumpió por un momento su discurso, y tras una breve pausa añadió:

         «Hijo mío, la fecha que viste en el mapa de este territorio que conocéis como España es el principio de todo lo que llamáis Apocalipsis o Revelación; comprobarás que todo se está cumpliendo al pie de la letra. Este ángel que viste con dos copas mezclando líquidos, es el Alquimista, que está derramando sobre los mares la muerte, pues en vuestro tiempo, el hecho de que se contamine el mar, indica que está devolviendo a sus muertos. Así mismo, el aire está contaminado, los bosques desaparecen vertiginosamente debido en parte a los incendios, pero sobre todo a la desidia general que permite el frenético e irresponsable talado de los árboles. Recuerda las palabras de Jesús: “...32 ‘De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas...’ ...” (Mt. 24, 29-33; Mc. 13, 24-32; y Lc. 21, 25-28 ). Está claro que el ser humano está ciego y sordo.»

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